El foro que pone voz a quienes cuidan en silencio: Ribadeo se vuelca con el Alzheimer en una jornada marcada por la emoción

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photo_camera La Doctora Malfeito, jefa de geriatría del HULA, durante su ponencia.
El I Foro Alzheimer nace con la vocación de convertirse en un espacio de apoyo, información y acompañamiento para quienes conviven cada día con una realidad cada vez más presente en la sociedad gallega

Hay enfermedades que afectan a una persona. Y hay otras que terminan entrando en toda una familia. El Alzheimer es una de ellas. Detrás de cada diagnóstico hay hijos que aprenden a cuidar de sus padres, parejas que se convierten en cuidadoras las veinticuatro horas del día y familias que, poco a poco, ven cómo los recuerdos empiezan a difuminarse. Precisamente para hablar de esa realidad, muchas veces invisible, Ribadeo celebró este sábado el I Foro Alzheimer, una iniciativa impulsada por el Área de Benestar Social, Saúde e Familia del Concello que convierte al municipio en un punto de encuentro para profesionales, asociaciones y personas cuidadoras.

La jornada, que se desarrolló en el Salón de Alcaldes entre las 10:00 y las 19:00 horas, contó con la colaboración de la Xunta de Galicia y de las asociaciones AFALU Lugo y AFAN Burela, dos entidades de referencia en la atención a personas con Alzheimer y otras demencias neurodegenerativas.

El programa combinó divulgación médica, apoyo psicológico, experiencias reales y herramientas prácticas para afrontar el día a día de la enfermedad. Uno de los momentos más esperados fue la conferencia de la doctora Rocío Malfeito, jefa de Geriatría del HULA, que abordó los signos precoces, los avances actuales y los principales retos que plantea una enfermedad cuyo impacto no deja de crecer con el envejecimiento de la población.

Sin embargo, el foro no puso únicamente el foco en el paciente. Buena parte de la programación estuvo dirigida a quienes sostienen la enfermedad desde el otro lado: las personas cuidadoras.

La psicóloga Jessica Díaz, de AFALU, ofreció una charla centrada en el manejo del estrés, la comunicación con la persona enferma y el cuidado emocional de quienes acompañan el proceso. Un aspecto especialmente relevante si se tiene en cuenta que muchas familias experimentan sobrecarga física y psicológica durante años sin apenas espacios para compartir lo que sienten.

La tarde estuvo reservada para una de las partes más humanas de la jornada: la mesa redonda “Voces de Ribadeo: convivindo co Alzheimer”. En ella, varios familiares compartieron experiencias personales, dificultades, aprendizajes y momentos de una convivencia marcada por la incertidumbre, pero también por el afecto y la resiliencia. Porque cuando el Alzheimer entra en una casa, cada historia es distinta, pero muchas emociones son compartidas.

Además, el encuentro incluyó la presentación de recursos y servicios disponibles para las familias, así como un taller de gestión emocional a través de la conciencia corporal y la respiración, impartido por Lucía Erice. El objetivo es ofrecer herramientas reales para afrontar una situación que, en muchos casos, termina convirtiéndose en una carrera de fondo.

Desde el Concello de Ribadeo destacan que esta primera edición nace con la intención de consolidarse como un espacio estable de sensibilización, orientación y acompañamiento frente al Alzheimer. Una necesidad cada vez más evidente en una sociedad donde las demencias afectan ya a miles de familias y donde la información sigue siendo una de las mejores herramientas para afrontar el miedo y la incertidumbre. El director xeral de Maiores e Atención Sociosanitaria de la Xunta, Antón Acevedo, destacó la importancia de este tipo de encuentros para “dar visibilidade ás necesidades das persoas afectadas por esta doenza e ás do seu entorno”, así como para fomentar el diálogo entre profesionales sanitarios, entidades sociales y familias con el objetivo de avanzar en la detección, el tratamiento y el acompañamiento de la enfermedad.

Un foro para recordar que nadie debería enfrentarse solo al Alzheimer

A veces la memoria falla. Los nombres desaparecen. Los rostros se confunden. Los recuerdos se escapan. Pero jornadas como la que vivió ayer Ribadeo sirven para demostrar que hay algo que no debería perderse nunca: el apoyo de una comunidad capaz de acompañar, escuchar y tender la mano a quienes conviven cada día con una de las enfermedades más duras de nuestro tiempo. Porque frente al olvido, también existe la memoria compartida. Y frente a la enfermedad, el valor de sentirse acompañado.

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