Hay derrotas que no se sienten como tales. Y hay finales que, incluso sin levantar el trofeo, marcan el inicio de algo importante. El Ribadeo Fútbol Sala benjamín firmó este sábado una de esas actuaciones que se recuerdan más allá del resultado: un subcampeonato en el IV Torneo Grupo Forma-T Vilalba F.S. que confirma el crecimiento de una generación que empieza a despuntar.
En una jornada marcada por la convivencia, el compañerismo y el espíritu deportivo, los más pequeños del club ribadense demostraron que la competitividad no está reñida con el aprendizaje. Partido a partido, fueron superando rivales hasta plantarse en una final que rozaron con la yema de los dedos, dejando una imagen sólida y muy competitiva sobre la pista.
El Ribadeo FS no solo compitió; convenció. Su recorrido en el torneo fue la mejor prueba del trabajo que hay detrás de este grupo de jóvenes jugadores y de su cuerpo técnico. Intensidad, orden y compromiso fueron las señas de identidad de un equipo que supo adaptarse a cada partido con madurez impropia de su edad. El subcampeonato final es el reflejo de un proceso que va más allá de un marcador: formación, esfuerzo y una idea clara de juego que empieza a dar resultados visibles.
Más allá del éxito colectivo, el torneo dejó también un reconocimiento individual para el conjunto ribadense. Othman, guardameta del equipo, fue distinguido como Mejor Portero del Torneo, un premio que premia su rendimiento sobresaliente y sus intervenciones decisivas en los momentos clave. Sus paradas fueron determinantes para mantener al equipo vivo en la competición y consolidan su nombre como una de las grandes sorpresas del campeonato.
Desde el club, la valoración no puede ser más positiva. La participación en este tipo de torneos se entiende como una pieza fundamental en la formación de los más pequeños: competir, convivir y crecer, tanto en lo deportivo como en lo personal.
El Ribadeo FS destaca además el comportamiento ejemplar de sus jugadores durante toda la jornada y agradece a la organización del torneo el desarrollo de un evento que sigue consolidándose como una cita importante en el calendario base del fútbol sala gallego. El segundo puesto logrado en Vilalba no se entiende como un techo, sino como un punto de partida. Porque en equipos como este, lo importante no es solo lo que se gana, sino lo que se está construyendo.