Las cuestas de A Pontenova rugieron este fin de semana con la celebración del IV Descenso de Carrilanas, que por primera vez acogió una prueba oficial del Campeonato Europeo FISD. Más de 120 pilotos de distintos puntos de Europa, magia por las calles y un ambiente espectacular convirtieron la villa mariñana en un referente deportivo
Las pendientes de A Pontenova volvieron a llenarse de velocidad, ruido de ruedas y aplausos este fin de semana con la celebración del IV Descenso de Carrilanas, una cita ya consolidada que este año dio un salto importante al acoger por primera vez una prueba oficial del Campionato Europeo FISD, además de puntuar para la Copa Galicia y la Copa de España.
Con más de 120 participantes —algunos llegados de países como Italia, Francia, Bélgica o Letonia—, el descenso convirtió a la villa en un hervidero de emoción desde el viernes. Además, una quincena de pilotos locales se sumaron a la competición, demostrando que la afición por las carrilanas sigue muy viva en la comarca.
La competición discurrió entre Vilar das Pedras y la rúa do Campo da Feira, un trazado que la organización acondicionó con mimo para garantizar la seguridad. Las carrilanas más rápidas llegaron a alcanzar velocidades medias de 77 km/h, lo que no impidió un ambiente festivo y familiar a lo largo de todo el recorrido.
El Club Motoreo, organizador del evento, contó con el respaldo del Concello de A Pontenova, la Vicepresidencia de la Deputación de Lugo y la Xunta de Galicia. El diputado de Mocidade, Daniel García, estuvo presente durante la jornada del domingo y valoró muy positivamente el esfuerzo colectivo: “Hai que recoñecer o traballo que hai detrás dunha proba como esta. Non só é deporte, tamén é dinamización, cultura e orgullo local”. García también destacó la implicación del pueblo y el buen ambiente que se vivió durante toda la semana, con la llegada progresiva de equipos extranjeros, el movimiento en la hostelería y las actividades paralelas.
Además de las carreras, la programación incluyó el 4º Festival Internacional de Maxia da Pontenova, que llevó espectáculos de ilusionismo a bares, prazas y a la Casa da Cultura. El broche de oro llegó el domingo con la Gala Infantil de Maxia en la Praza dos Fornos por la mañana y la Gran Gala Final por la tarde.
El Descenso de Carrilanas da Pontenova se ha convertido en un escaparate del potencial de este concello como destino activo, cultural y con identidad propia. La mezcla de deporte, tradición, juventud y espectáculo ha logrado posicionar a la villa como una de las paradas imprescindibles del calendario de "motor sin motor".