El caso se remonta a finales de 2024, cuando la presentadora Paloma Lago interpuso una denuncia por una supuesta agresión sexual. La situación trascendió públicamente en junio de 2025, coincidiendo con la dimisión de Villares.
Tanto la instructora como ahora la Audiencia coinciden en que, tras las diligencias practicadas, no existen elementos suficientes para llevar a juicio al exresponsable autonómico. En este sentido, el tribunal respalda también el criterio del Ministerio Fiscal, que ya había considerado que no procedía el procesamiento.
La sala rechaza además la petición de la acusación particular de reabrir la investigación para tomar declaración a nuevas testigos. Los magistrados entienden que la instrucción ya fue “amplia y minuciosa” y que las pruebas solicitadas no aportarían elementos determinantes para modificar la valoración del caso.
En concreto, consideran que las declaraciones propuestas —relacionadas con el traslado de la denunciante en ambulancia— no resultan relevantes para esclarecer los hechos y carecen de base suficiente para sustentar una acusación. Según recogen en el auto, la hipótesis planteada ya fue descartada por informes médicos y pruebas clínicas realizadas durante la investigación.
Con todo, la Audiencia concluye que no procede continuar el procedimiento, al no apreciarse fundamentos sólidos para una acusación penal. No obstante, la decisión no es firme y cabe la posibilidad de presentar recurso de súplica.