El exconselleiro do Mar Alfonso Villares ha defendido este jueves que el archivo de la causa por la que dimitió en 2025 avala su versión desde el inicio del proceso y ha confirmado su intención de solicitar su reingreso en el Partido Popular
Villares eligió una sala de hotel en Santiago, sin preguntas y con declaración medida, para marcar el punto final —al menos en su relato— de uno de los episodios más delicados de su trayectoria política reciente. Frente a los medios, el exconselleiro do Mar insistió en un mensaje de reparación personal: “Quero intentar recuperar a normalidade da miña vida privada e profesional”.
La comparecencia llega después de que la Audiencia Provincial de A Coruña confirmase el archivo de la causa por presunta agresión sexual, al no apreciar indicios suficientes para abrir juicio. Con esa resolución ya firme, Villares considera que se cierra también el capítulo judicial que le llevó a dimitir en junio de 2025.
Villares defendió que la resolución judicial confirma, a su juicio, la postura que ya había mantenido desde el inicio del procedimiento. En ese sentido, subrayó que “dous xulgados distintos, unha xuíza, tres maxistrados, e o ministerio fiscal” coinciden “todos o mesmo que dixen eu o 4 de xuño”, fecha en la que presentó su dimisión: “que a acusación carecía de todo tipo de fundamento e non había base para procesarme”.
El exconselleiro también puso el acento en el desarrollo de la instrucción, al destacar que fue sometido “a unha instrución detallada e dilixente”, en el marco “dunha investigación ampla e minuciosa”, de la que, según afirmó, se deriva la conclusión de ambas instancias judiciales de “que non hai lugar para o meu procesamento”, contando además “co apoio do Ministerio Fiscal”.
Sin embargo, el regreso no es inmediato ni completo. El exdirigente del PP se coloca, por ahora, en un terreno intermedio: fuera del primer plano político, pero con la puerta abierta a volver a entrar. Su primer paso será solicitar la reincorporación como militante del partido, al que ha estado vinculado durante décadas.
En su intervención, Villares evitó entrar en valoraciones jurídicas y centró su discurso en el impacto personal del proceso. Habló de una etapa “de dano irreparable” y apeló al derecho a “defender o bo nome” cuando, según su versión, ha sido cuestionado injustamente. No hubo menciones directas a la denunciante ni respuestas a los periodistas, que intentaron sin éxito obtener más detalles al finalizar la comparecencia.
El exconselleiro tampoco despejó si su futuro pasa por regresar a la política institucional. Sí dejó un gesto más personal al cierre de su intervención, aludiendo a su entorno más cercano y agradeciendo el apoyo recibido durante el proceso.