«Bahía», más de seis décadas acompañando a generaciones de focegos entre libros y juguetes
En Foz, Librería y Xoguetería Bahía llevan más de seis décadas ofreciendo libros, juguetes y un trato cercano que ha convertido ambos negocios en referentes locales, combinando tradición familiar, asesoramiento personalizado y novedades constantes para todas las edades
En pleno corazón de Foz, en la Avenida da Mariña, dos establecimientos comparten algo más que un nombre: comparten historia, vocación y una forma muy particular de entender el comercio de cercanía. Librería Bahía y Xoguetería Bahía son hoy dos espacios de referencia en la villa, herederos de un proyecto familiar que lleva más de sesenta años acompañando generaciones.
En el número 42 de la Avenida da Mariña se encuentra Librería Bahía, un lugar que respira historia y cultura. Fundada en 1963 como librería, papelería y tienda de regalos, hoy está dirigida por Cielo Fernández Fernández, hija de los fundadores, quien tomó el relevo hace 22 años, cuando sus padres se jubilaron.
“Crieime detrás do mostrador”, recuerda Cielo con cariño, al hablar de un negocio que forma parte de su vida. “Temos unha clientela moi fiel, que busca moito o noso asesoramento e recomendacións”.
Bahía es una librería generalista, abierta a todo tipo de público, pero con dos pilares que la definen: el libro infantil y el libro gallego. Además de narrativa, ensayo, poesía, autoayuda o temáticos, la librería apuesta por la dinamización cultural, organizando presentaciones, tertulias literarias y manteniendo un club de lectura que funciona con éxito desde hace casi tres años.
Cada mes llegan novedades editoriales, y con motivo del 11 de noviembre, Día de las Librerías, Bahía celebra sacando los libros a la calle, ofreciendo un 5 % de descuento —el máximo permitido por la Ley del Libro— y regalos para los más pequeños. “Intentamos animar as rúas sempre que podemos, porque cremos no comercio vivo e próximo”, destaca Cielo.
A tan solo unos metros, en el número 40 de la misma avenida, la Xoguetería Bahía continúa esa tradición familiar adaptándose a los nuevos tiempos. Desde hace 12 años, funciona como negocio independiente, aunque nació ligada a la librería y papelería original. La decisión de separarlas surgió cuando se presentó la oportunidad de ampliar el espacio y dar identidad propia a cada negocio.
Al frente está Miguel Menacho -el marido de Cielo-. Él, extremeño de nacimiento pero focego de adopción tras 22 años en la empresa, recuerda aquel momento como un paso natural. “Queríamos que a xoguetería tivese vida propia, porque cremos que ambos negocios tiñan identidade suficiente para estar separados e funcionar de forma independente” explica Cielo.
El establecimiento ofrece un amplio surtido de juguetes, desde los más comerciales hasta una cuidada selección de juguetes educativos, de mesa y de primera infancia, que definen su personalidad. “Somos unha xoguetería ao pé da rúa, moi pegada á xente, na que intentamos dar todos os servizos ligados á compra de xoguete en Foz, con especial atención ao xogo e xoguete diferente ao comercial”, explican.
Además de la tienda física, cuentan con presencia en redes sociales y venta online, que les permite dar salida a productos descatalogados y ofrecer envíos a toda la península con costes muy asequibles. “A venda física é o máis importante, e moita xente consulta na web e logo vén á tenda”, comentan.
Con la campaña de Navidad ya a las puertas, la juguetería se prepara para su época más intensa y especial del año. “Están chegando moitas novidades porque estamos na véspera do Nadal, a campaña máis potente do ano”, añade.
Librería y Xoguetería Bahía son dos negocios hermanos que comparten una misma filosofía: trato cercano, asesoramiento y pasión por lo que hacen. En tiempos de grandes superficies y compras digitales, siguen apostando por ese comercio de barrio que conoce a sus clientes por el nombre y que forma parte de la vida cotidiana de Foz. Porque en Bahía, cada libro y cada juguete llevan consigo algo más que un producto: una historia, una recomendación y la sonrisa de quienes llevan toda una vida detrás del mostrador.