Durante siglos, su silueta era habitual en caminos y puertos: eran los maragatos, arrieiros infatigables que cruzaban el noroeste peninsular cargando mercancías entre la costa gallega y el interior de la meseta. Originarios de la comarca leonesa de la Maragatería, con capital en Astorga, estos comerciantes y transportistas protagonizaron un flujo migratorio discreto pero persistente, que dejó una profunda huella en el tejido social y económico de la Mariña lucense.
El investigador Vidal Martínez-Sierra será el encargado de dar a conocer este episodio histórico en la charla prevista este martes 29 de julio en la Casa de la Cultura de Foz, dentro del ciclo de jornadas históricas impulsado por la asociación A Pomba do Arco. Su investigación aporta documentos y testimonios sobre cómo, a partir de finales del siglo XIX, diversas familias maragatas se establecieron de forma definitiva en localidades como Foz, Ribadeo, Mondoñedo, Lourenzá o Cervo.
Durante siglos, las recuas de mulas maragatas abastecieron de pescado fresco y salado a ciudades del interior —sobre todo Madrid— cargando el producto en los principales puertos de A Mariña, como Burela, San Cibrao o Ribadeo. En su viaje de ida, traían productos de secano muy apreciados en la costa: legumbres, vino, aceite, harina o embutidos. El equilibrio comercial era perfecto: nunca viajaban vacíos.
Pero el cambio llegó con el ferrocarril, en especial tras la conexión de Galicia con el resto del Estado a través de Rábade. La llegada del tren provocó una transformación profunda en el modelo de transporte y en las oportunidades comerciales. Algunos maragatos, ante el declive de las rutas tradicionales, optaron por asentarse en Galicia aprovechando sus conocimientos, su experiencia empresarial y los vínculos establecidos tras años de comercio.
Martínez-Sierra explica cómo se generó una cadena migratoria desde León hacia Galicia, especialmente en zonas estratégicas del norte lucense. Las familias llegaban siguiendo rutas conocidas, se instalaban cerca de los caminos principales y establecían negocios de transporte, almacenes, ventas y, con el tiempo, nuevas formas de comercio local.
El investigador ha identificado numerosas familias de origen maragato cuyas raíces siguen presentes hoy en la comarca. En Mondoñedo, por ejemplo, los Morán, destacados empresarios del transporte, o los Xan Netos, propietarios de los conocidos Almacéns Otero. En Cervo, los Blas Otero gestionaban un importante almacén. En Ribadeo, los Nistales fundaron la emblemática Empresa Ribadeo, dedicada al transporte de pasajeros, y también destacan otros Morán dedicados al comercio.
En Lourenzá, los Rodríguez Alonso desarrollaron una próspera actividad centrada en el negocio del jamón, uno de los productos leoneses más apreciados.
Los cuatro apellidos maragatos de Foz
Foz no fue una excepción en esta historia. El propio Martínez-Sierra ha documentado la presencia de cuatro familias de origen maragato establecidas en la villa: Una de ellas residió en A Plazuela, justo enfrente de la actual Casa de la Cultura, siendo Antonio Alonso Rodríguez el primer miembro asentado; otra se instaló en la zona del puerto, en una vivienda que años más tarde albergó el bar O Lar, siendo su referente Jesús Rodríguez. Juan Francisco Morán se ubicó en el barrio de Vilaxoane, mientras que Esteban García Seco vivió en Nois.
Todas estas familias, en mayor o menor medida, mantuvieron durante décadas su actividad económica vinculada al comercio o el transporte, dejando una herencia cultural y económica que aún se percibe en la vida cotidiana de la comarca.
Vidal Martínez-Sierra, exalcalde de Lourenzá (1999-2012), licenciado en Veterinaria y funcionario de la Xunta, ha dedicado buena parte de su trayectoria a investigar la historia local de A Mariña. Sus estudios han abordado temas como la emigración hacia América Latina, las sociedades agrarias del siglo XIX o el desarrollo del transporte comarcal. En este caso, su mirada se centra en una migración poco visible, pero con fuerte impacto.
Su charla forma parte de un ciclo que busca recuperar la memoria histórica de la comarca desde perspectivas diversas, poniendo en valor los procesos sociales y culturales que han moldeado la identidad mariñana.
Las jornadas de A Pomba do Arco continuarán el miércoles 30 de julio con otra propuesta muy especial: una charla del escritor y cronista Antonio Reigosa, que abordará la literatura de tradición oral en la comarca. Mitos, leyendas, cuentos, romances y cántigas forman parte del acervo cultural que durante generaciones han transmitido los habitantes de A Mariña.
La intervención de Reigosa promete ser un viaje por el imaginario popular gallego, rescatando narraciones entrañables que han sobrevivido gracias a la voz de abuelas, vecinos y aldeas. Un cierre perfecto para unas jornadas que, desde el rigor histórico y la pasión por la memoria, invitan a conocer mejor el alma de una comarca.