Trabada se rinde a su enfariñada: colas, lluvia y casi 750 raciones en una fiesta que no para de crecer

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La lluvia no consiguió frenar a la séptima edición de la Festa da Enfariñada de Trabada, que volvió a reunir este domingo a cientos de vecinos y visitantes y dejó una cifra clara: casi 750 raciones servidas en una jornada que confirma el crecimiento imparable de esta cita gastronómica

¿Qué tiene este plato para que cada año reúna a más gente? ¿Por qué ni la lluvia frenó a cientos de personas? ¿Y cómo se consigue una enfariñada perfecta? La séptima edición volvió a demostrar que en Trabada esta cita ya es mucho más que una tradición.

La explanada del parque de la calle San Roque volvió a convertirse en el epicentro de la celebración, un espacio que este año tuvo que ampliarse ante el aumento de público. La elaboración “in situ” de la enfariñada —uno de sus principales atractivos— volvió a ser un reclamo irresistible para quienes no quisieron perderse el espectáculo culinario. Más de 40 voluntarios participaron en la preparación y servicio de este plato tradicional, que volvió a demostrar por qué es uno de los grandes símbolos gastronómicos del municipio.

 

La enfariñada tradicional, elaborada con harina, agua y huevos (con o sin leche según la receta), volvió a ser la protagonista, pero no la única. Este año se ofrecieron también versiones sin gluten y propuestas innovadoras como la enfariñada con bonito de Burela, ampliando así el abanico de sabores. Junto a ella, los asistentes pudieron disfrutar de otras propuestas gastronómicas como chorizo, jamón cocido o filloas de Muimenta, aportando variedad a una cita cada vez más completa.

El evento contó con un importante respaldo institucional y social. El alcalde de Trabada, Rubén García, ejerció de anfitrión en una jornada que reunió también a la presidenta de la Deputación de Lugo, Carmela López, y a la secretaria de organización del PSdeG y exalcaldesa de Lugo, Lara Méndez, además de otros representantes políticos y sociales.

Más allá del ambiente festivo, también hubo espacio para la tradición pura. Una de las claves del éxito del plato volvió a ser el tiempo de reposo de la masa. “El secreto es dejarla reposar cuanto más tiempo mejor, eso es lo que hace que alcance su punto”, explicaban durante la jornada, en la que también se recordaba la receta básica: harina, agua, huevos y sal, aunque cada casa tiene su propio toque.

La cita se completó con un mercado de productos artesanales y de proximidad, además de actuaciones musicales que animaron toda la jornada con grupos como Mestura de Nete, Lume y la orquesta Marbella. Con esta séptima edición, la Festa da Enfariñada no solo consolida su crecimiento, sino que refuerza su papel como una de las citas gastronómicas más destacadas de la comarca y del occidente lucense.

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