La inauguración del Centro Social de Ría de Abres marcó una jornada clave en Trabada, donde Aquí Diario estuvo presente para conocer de cerca cómo los servicios públicos refuerzan la vida en el rural
En un contexto en el que el medio rural afronta retos como la despoblación, el envejecimiento de la población y la dispersión territorial, el municipio de Trabada se consolida como un ejemplo de cómo los servicios públicos pueden marcar la diferencia. La inauguración del nuevo Centro Social de Ría de Abres y la puesta en valor del Centro de Atención a Mayores reflejan una apuesta clara por el arraigo, la convivencia y la calidad de vida en las parroquias.
La Presidenta de la Deputación de Lugo, Carmela López, y el alcalde de Trabada, Rubén García, inauguraron este domingo el nuevo centro social de la parroquia de Ría de Abres, en el marco de la primera visita oficial de López al municipio. La nueva instalación, financiada con una aportación de 190.000 euros por parte de la Deputación, completa la red de centros sociales del concello, de forma que todas las parroquias cuentan ya con un espacio de encuentro para la vecindad.
Durante el acto, Carmela López subrayó la importancia de garantizar servicios en el rural como base para su futuro:
“O rural ten futuro, pero necesita servizos”, afirmó, poniendo en valor el compromiso de la institución provincial con este tipo de infraestructuras.
La presidenta destacó además el papel de Trabada como reflejo de la realidad de la provincia de Lugo:
“Trabada exemplifica ben o que é a nosa provincia. O peso do rural no noso territorio, os retos cotiáns sobre a dispersión da poboación e o seu envellecemento. Pero tamén o valor da vida comunitaria ligada ós espazos compartidos como este que inauguramos hoxe”, señaló.
Un espacio que, según López, resulta especialmente necesario para la parroquia de Abres, que hasta ahora no contaba con una instalación de estas características, y que nace con la vocación de convertirse en un punto de convivencia, encuentro y desarrollo de actividades para la población local.
El acto de inauguración contó con la presencia de la corporación municipal, alcaldes y alcaldesas de A Mariña lucense y del Occidente asturiano, así como de numerosos vecinos y vecinas. En su intervención, la presidenta felicitó al alcalde de Trabada por su implicación en la mejora de los servicios del municipio: “Chamar sempre á porta doutras administracións mirando polos seus veciños e veciñas”, destacando además que recientemente se logró el compromiso de la Deputación para mejorar también el centro social de Sante.
Asimismo, puso en valor este tipo de actos como una forma de acercar la gestión pública a la ciudadanía:
“Converten a xestión en algo tanxible para todos; dannos a oportunidade de dar a cara diante dos veciños e veciñas e de ser próximos, respondendo con feitos ás necesidades reais”.
Tras las intervenciones, Carmela López descubrió una placa conmemorativa en la entrada del centro social, recordando la colaboración de la Deputación de Lugo, que también realizó una aportación económica a la asociación vecinal para la adquisición del mobiliario necesario para equipar el espacio.
Por su parte, el alcalde de Trabada, Rubén García, puso en valor el esfuerzo continuo del Concello por dotar a todas las parroquias de servicios que mejoren la vida de la vecindad, especialmente en un entorno rural marcado por la dispersión poblacional. El regidor destacó la importancia de contar con espacios como el nuevo centro social de Ría de Abres, concebido como un punto de encuentro para fomentar la convivencia y la participación vecinal, y agradeció el apoyo de la Deputación para hacer posible este proyecto, así como otras mejoras recientes en infraestructuras y equipamientos sociales del municipio.
Un modelo de atención en el rural
La jornada comenzó con una visita al Centro de Atención a Mayores de Trabada, uno de los primeros centros de la red propia de residencias de la Deputación en la provincia. Se trata de residencias de pequeño formato, con una media de unas 30 personas usuarias, pensadas para evitar la masificación y ofrecer una atención cercana y personalizada.
Estos centros permiten que las personas mayores puedan seguir viviendo cerca de su entorno de siempre, manteniendo sus vínculos sociales, sus costumbres y su arraigo al territorio. Incluso los menús se adaptan a la tradición gastronómica de cada zona, reforzando esa sensación de hogar. La ratio de personal, cercana a un trabajador por usuario, garantiza una atención de calidad y un acompañamiento constante.