Aquí Diario se sumerge en la segunda jornada del Ribadeo Indiano

La segunda jornada del Ribadeo Indiano estuvo marcada por la música, la tradición y las actividades para todos los públicos. Aquí Diario estuvo presente para conocer de primera mano cómo vecinos y visitantes disfrutaron de una de las fiestas más emblemáticas del verano en A Mariña

Desde primeras horas de la mañana, Ribadeo respiraba otro aire. Las fachadas parecían más vivas que nunca, los balcones lucían adornados con flores y pañuelos bordados y las aceras resonaban al paso de zapatos de charol, faldas largas y sombreros blancos. La X edición del Ribadeo Indiano alcanzaba su ecuador y lo hacía con una jornada multitudinaria, en la que miles de personas, locales y visitantes, revivieron el esplendor de los años en que los indianos regresaban de América con nuevas ideas, riquezas y costumbres.

No hizo falta esperar al mediodía para ver las calles llenas. Desde temprano, grupos de amigos procedentes de distintos puntos de Galicia, Asturias y otras comunidades llegaban a Ribadeo dispuestos a sumergirse en una fiesta que, más allá de su cuidada estética, propone un recorrido por la historia social y cultural de la emigración.

El barrio de San Roque, corazón del modernismo ribadense, acogía la apertura del tradicional Mercado de Ultramar, donde el bullicio y los aromas antiguos transportaban a otra época. Mientras tanto, en el Campo de San Francisco, arrancaba el ya emblemático torneo de petanca “El Viejo Pancho”, con sus jugadores ataviados para la ocasión, mezclando el juego con el ambiente festivo.

En el interior del Teatro, más recogido, la historia se contaba en voz alta: se presentaba el libro Ramón González e Corona González: un matrimonio de filántropos, una obra que pone en valor el compromiso social de dos figuras clave del legado indiano.

Pero fue en la calle donde la fiesta se vivió con mayor intensidad. El paseo guiado por el legado indiano, de la mano de Suso Martínez y el entrañable personaje de "El Viejo Pancho", se convirtió en una de las actividades más emotivas del día. En paralelo, en la Praza do Cantón, un animado taller de danzón acercaba ritmos del Caribe a los participantes, mientras que los espectaculares haigas —aquellos coches ostentosos que evocan la prosperidad de los retornados— hacían su aparición en la Praza de Abastos, escoltados por la música alegre de los Mariachis Sol de Galicia.

A lo largo del día, la programación no dejó lugar al descanso. Hubo conciertos de la Banda Municipal de Música, la actuación de Los Guajiros, juegos tradicionales, exhibiciones de forja, partidas de dominó, y el popular Gran Abierto de Quimbumbia, una de las actividades más aclamadas por niños y mayores.

Por la tarde, la música y el baile lo inundaron todo: pasacalles, espectáculos circenses y talleres de salsa tomaron las calles, mientras que, al caer el sol, el Festival de Habaneras y Música Hispanoamericana “Ría de Ribadeo” trajo consigo un momento de emoción colectiva, con canciones que hablaban de ida y vuelta, de mar y memoria.

La jornada concluyó como merecía: con la entrega de premios de la Xincana y una verbena tradicional protagonizada por Fiándola y Cuarto de Tula, que encendieron la plaza con ritmos cubanos y gallegos en perfecta sintonía.

Fue, sin duda, una jornada para el recuerdo, que dejó en Ribadeo no solo imágenes dignas de postal, sino también la sensación de que, durante unas horas, el pasado y el presente caminaron juntos, entre volantes, guayaberas y canciones de ida y vuelta.

Y todavía queda más: este domingo se celebrará uno de los momentos más esperados del fin de semana indiano, el sorteo del viaje a México. Porque si hay algo que este festival ha demostrado, es que los sueños transatlánticos siguen vivos en la villa ribadense.