Aquí Diario viaja al pasado en la Feria de Antigüedades de Vegadeo

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Aquí Diario visitó la Feria de Antigüedades de Vegadeo, una cita que volvió a llenar el recinto ferial de historia, curiosidades y tesoros del pasado. Con alrededor de una quincena de expositores llegados de distintos puntos del país, el evento se consolida como un punto de encuentro para coleccionistas, curiosos y amantes de lo antiguo

Entre muebles centenarios, relojes que aún marcan las horas del siglo XIX y joyas que han atravesado generaciones, Vegadeo vuelve a convertirse este fin de semana en el epicentro del coleccionismo y la memoria. Desde ayer y hasta mañana, 27 de julio, el recinto ferial de la villa acoge una nueva edición de su Feria de Antigüedades, una cita organizada por Manolo Piñeiro, que lleva más de una década manteniendo vivo este evento tan especial como atemporal.

Aquí Diario recorre los pasillos de esta feria que, pese a su tamaño reducido —una quincena de expositores—, rebosa autenticidad y pasión por los objetos que narran historias.

Creo que a la gente le gusta porque nunca sabes qué puedes ver nuevo”, nos cuenta Piñeiro, natural de A Pontenova y alma mater del evento, con casi treinta años de experiencia en el mundo de las antigüedades. En su mirada se nota el entusiasmo de quien ama su oficio. Y en su voz, el conocimiento de alguien que lo ha vivido desde dentro.

Entre los expositores hay anticuarios gallegos, asturianos, madrileños, de Salamanca o incluso Alicante. Cada uno con su propio rincón del pasado, cada puesto como una cápsula del tiempo. Libros, cristalería, muebles restaurados, juguetes antiguos, cerámicas… Todo tiene cabida.

Lo bueno de este negocio es que siempre hay algo distinto. Vas a una feria y al siguiente fin de semana ese mismo expositor ya ha cambiado todo su género”, comenta Piñeiro mientras muestra una curiosa balanza de farmacia de principios del XX. Esa sensación de que cada visita puede ofrecer un hallazgo inesperado es uno de los secretos del éxito de la feria.

Desde su regreso tras el parón obligado por la pandemia, el evento ha recuperado fuerza. Piñeiro lo confirma: “El mundo de las antigüedades sigue funcionando mientras se siga transmitiendo esta cultura a las nuevas generaciones”.

Y ahí está uno de los grandes retos del sector: captar al público joven. Aunque la feria atrae a familias, coleccionistas y curiosos de todas las edades, los anticuarios saben que es vital acercar este universo a quienes serán los compradores del futuro. 

El mercado, asegura, tiene salud: “Es muy amplio y diverso. Hay quien compra para decorar, para invertir o simplemente por el placer de tener una pieza única”.

En Vegadeo, ese placer ha estado al alcance de todos durante tres días. Aquí no solo se compra o se vende. Se escucha, se aprende, se comparte. Porque, al final, cada objeto antiguo es también un puente entre generaciones.