El festival gastronómico Somos la Ostra, celebrado en Castropol, cerró su duodécima edición con un balance histórico: una afluencia masiva de público durante todo el puente y la práctica venta total de una partida de 25.000 ostras, incluso en una jornada dominada por la lluvia en la que la carpa permaneció abarrotada.
Lo que empezó como una cita gastronómica ya consolidada ha acabado convirtiéndose en uno de los grandes eventos del occidente asturiano. Durante cuatro jornadas, la carpa del festival fue un ir y venir constante de público dispuesto a degustar la ostra del Eo en todas sus versiones. Los productores locales, como Acueo y Ostrastur, volvieron a ser protagonistas de una programación que convirtió el producto en el auténtico eje del evento.
La jornada de clausura fue especialmente intensa. El público pudo participar en actividades paralelas como talleres de temática marinera o visitas guiadas por el municipio, antes de llegar a uno de los momentos más esperados: la cocina en directo del chef Avelino Gutiérrez, del restaurante Peñalba de Figueras. El cocinero sorprendió con diferentes elaboraciones para acompañar la ostra, desde pesto a pisto o incluso propuestas con toques de plancton, en una demostración que atrajo a numerosos asistentes a la carpa.
El broche final lo puso el tradicional concurso de abridores de ostras, una de las actividades más seguidas del festival. La victoria fue para Ramón Pérez 'Moncho', del Club de Mar de Castropol, en una competición muy ajustada entre participantes locales. Además, el certamen contó con un jurado de excepción, con representantes del sector ostrícola, docentes de cocina y el cocinero madrileño Andrés Madrigal, que aportaron su visión profesional a la prueba. En paralelo, el concurso de Instagram coronó como ganadora a María Rosa Antuña Carballés, de Vegadeo, reflejando también el impacto del festival en redes sociales.
El alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy, destacó la excelente respuesta del público durante toda la edición y subrayó que ni siquiera la lluvia del domingo impidió que la carpa se mantuviera llena de forma constante. En su valoración, puso en valor el ambiente vivido y la gran afluencia registrada, que calificó como uno de los puntos fuertes de esta duodécima edición del festival.
“Somos la Ostra” no solo cerró con cifras récord, sino también con la sensación de que su crecimiento no tiene techo: más público, más actividades y una identidad marinera que sigue siendo su mejor reclamo.

