En este cuarto y último episodio del videopodcast El legado que nos une, la historia de La Silvallana se escucha en plural. Tres dúos de abuelos y nietos —José María Castaño y Sabela Pinto, Nicasio Iglesias y Álvaro Fernández, Isabel Oliveros y Álvaro Casteleiro— comparten recuerdos, anécdotas y una emoción que cruza generaciones.
Grabado en El Noveledo, este capítulo pone el foco en los lazos familiares y emocionales que han sostenido, durante décadas, la esencia de la Feria de Muestras de Vegadeo.
José María Castaño fue transportista, y aún hoy disfruta viendo camiones, tractores y maquinaria, además de reencontrarse con antiguos compañeros. Su nieta Sabela Pinto, por su parte, confiesa que lo que más le gusta de la Feria son las atracciones y los puestos de artesanía. Ambos visitan juntos el recinto ganadero y coinciden en una idea clara: quien viene a la Feria, repite, seguro. Sabela también dice que aprende mucho del abuelo, sobre todo algo que él le repite a menudo: «aunque los días sean muy malos, tienes que tener buena cara siempre».
La relación entre Nicasio Iglesias y su nieto Álvaro Fernández es estrecha: «pasamos muchas horas juntos». Nicasio rememora con ternura cuando su nieto era pequeño, en los alrededores del Ayuntamiento y el parque El Medal. Álvaro disfruta especialmente con los animales, los paseos por la Feria y los encuentros con sus amigos. Le encanta ver camisetas de fútbol, pero no le gusta nada el pulpo. No faltan ni una tarde.
La tercera conversación se realizó por videollamada: Isabel Oliveros y su nieto Álvaro Casteleiro, que vive en Oviedo, mantienen un vínculo muy especial con Vegadeo. Isabel llegó al pueblo en 1966 y recuerda con nitidez su primera Feria, en 1967, cuando una caravana de coches recorría pueblos de Asturias y Galicia para anunciar el evento. Fue profesora y colaboró dos años en la organización, dando charlas de educación. «Como estaba siempre con ellos, casi me había vuelto una niña», bromea al recordar que disfrutaba tanto de las atracciones como sus alumnos. Incluso un año, ella y varios compañeros alquilaron toda la pista de coches de choque para pasárselo en grande.
Álvaro espera con ganas los días de Feria. Le encanta recorrer todo el recinto, ir con su abuela a ver las vacas y pasar por el stand de Central Lechera Asturiana, donde siempre le dan un batido. Pero uno de los vínculos más especiales que tiene Álvaro con La Silvallana es simbólico: fue él quien eligió el nombre del xatín del parque ferial, la vaca de Silvallana. La bautizó como Albión, recordando a los antiguos habitantes de Vegadeo.