El Comité asegura que los planes de la dirección ponen en riesgo “la licencia social para operar” y que, si siguen adelante, “una planta que operaba sin fricciones entrará en una dinámica de conflicto permanente con su entorno”, por su impacto ambiental
Normalmente, los comercios en Navia cierran los domingos. Pero se notaba que, el de este primero de febrero, era un paro real y con propósito. “¿Quién no tiene un hermano, un padre o un primo trabajando en Ceasa, en Ence?”, comentan en la villa naviega. Del grupo empresarial Ence es la biofábrica de celulosa de Navia, un referente en el sector que, además, emplea a unas 380 personas de la comarca.
La activación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) por parte de la dirección de la empresa desató una tormenta en el Occidente. El Comité de Empresa que, hasta el momento, se mantenía cauteloso (esperando que Ence valorara dicha tranquilidad) tildó de “atentado social” contra la zona la propuesta de la dirección: eliminar 96 puestos de trabajo y una reestructuración que afectaría hasta a otras 184 personas más.
Resumiendo, “cargarse casi un tercio de la plantilla de la fábrica”, afirmaban ayer los trabajadores. Tras una gran pancarta y con una organización destacable de la marcha, llevaron a las miles de personas que los esperaban en la estación de autobuses de Navia hasta la plaza del Ayuntamiento, donde se desbordó la energía, la protesta y la emoción. “No nos vamos a rendir, gracias a todos. No olvidaremos nunca este apoyo”, proclamaba a través del megáfono el presidente del Comité de Empresa, Javier Zardaín.
Navia, Coaña, Valdés, Villayón, El Franco, Tapia, Boal, Castropol, Vegadeo y hasta los Oscos o San Tirso de Abres aportan trabajadores o materia prima. Y todos sus representantes políticos (y más, como la alcaldesa de Pesoz y el de Illano) estuvieron ayer presentes en la manifestación convocada por el Comité. También, el consejero de Medio Rural y Política Agraria, Marcelino Marcos y el líder del PP asturiano, Álvaro Queipo, acompañados ambos por varios diputados de sus formaciones políticas.
Sumar Asturies, Somos Asturies, Foro y otras formaciones también compartieron espacio en la plaza con el vecindario del Occidente, más que indignado porque Ence “se atreva ahora a proponer este disparate, después de llevar años con un consenso social que permite, básicamente, que operen aquí”, subrayó una de las vecinas de la villa, silbato y pancarta en mano.
Otros, como el propio Zardaín, fue más claro, desde el mismo balcón del Ayuntamiento de Navia, donde le escoltaban las alcaldesas de Navia y Coaña. “Durante décadas esta celulosa en la ría de Navia ha convivido con su entorno sin conflictos pese a su impacto ambiental, pero esa convivencia no fue gratis. Se sostuvo bajo un pilar fundamental: el empleo estable y de calidad. Ahora el plan de la dirección pone en riesgo algo esencial, la licencia social para operar. Y esto es clave, porque aunque no aparezca en los balances contables, su valor es incalculable. Cuando se pierde toco cambia”, advirtió el presidente del Comité.
“Si ENCE aplica este ERE, lo que antes se toleraba, se cuestionará. Lo que antes se resolvía internamente, se externalizará, lo que antes era silencio se volverá ruido. Una planta que operaba sin fricciones entrará en una dinámica de conflicto permanente con su entorno”, añadió, antes del sonoro aplauso de sus compañeros que llenaban la plaza.
Entre ellos no estaba “Eduardo”, el trabajador que sufrió un infarto en el piquete, pero al que dedicaron un aplauso especial. “Esta lucha se paga con el cuerpo”, aseguró Zardaín. La protesta de este domingo “nace de la indignación y también del dolor”. “Nos enfrentamos a un ERE salvaje, carente de humanidad. Un ERE que coloca a uno de cada tres trabajadores bajo la guillotina y lo vivimos bajo la angustia constante. Nos hablan de pérdidas pero los números los delatan. Una fábrica que ha ganado 250 millones de euros en beneficios en los últimos años y que, desde el año 2021, ha recibido más de 53 millones de euros en subvenciones públicas”, enfatizó el presidente del Comité, uniformado con chaleco fosforito y el puño en alto.
Desde el escenario en el marco del acto de celebración de los 125 años de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), el presidente del Gobierno, Adrián Barbón, aseguró estar también en Navia ("a través de una delegación socialista allí presente") este domingo. "Tienen nuestro apoyo. Pedimos que se abra una negociación cierta y rigurosa para el mantenimiento del empleo y la defensa de sus derechos. No están solos, cuentan con nosotros. Para la defensa de la industria y la industrialización de todo el Occidente, los tenemos muy presentes y los apoyamos en su reivindicación", aseguró Barbón.
Su ausencia personal en Navia fue criticada por la oposición popular, cuyo líder se mostró "muy orgulloso" de la respuesta del Noroccidente "ante una situación que ha generado incertidumbre absoluta entre las familias afectadas. “Lo menos que podemos hacer los representantes públicos es acompañarles, darles ánimo y decir claramente que tienen razón”, señaló Álvaro Queipo, anunciando que "ya se ha solicitado en el Congreso de los Diputados toda la información relativa a las ayudas públicas recibidas por Ence y que se hará lo propio en la Junta General del Principado de Asturias".
“Esto es una relación de reciprocidad”, ha explicado. “Cuando una empresa se instala, genera riqueza y empleo, y eso siempre es bienvenido. Pero cuando recibe ayudas públicas para mantener esa actividad, no puede responder con un hachazo como el que se está planteando”.
Hoy lunes 2 de febrero, séptimo día de huelga, la plantilla de Ceasa sigue con fuerza, especialmente tras el histórico apoyo recibido ayer. El paro indefinido si no se alcanza un acuerdo, aseguran, es una opción que está sobre la mesa.

