Asturias ya tiene Campanu. Y no ha sido un inicio de temporada cualquiera. El primer salmón del año ha tardado en aparecer más de lo habitual, prolongando la expectación desde que el pasado 18 de abril se abriese oficialmente la campaña de pesca sin que se registrara ninguna captura. Finalmente, ha sido el pescador Iván Alonso quien ha logrado sacar a tierra el codiciado ejemplar en el puente de Villanueva, en el río Sella, poniendo fin a una espera que se ha hecho larga incluso para los veteranos del río.
El Campanu es mucho más que un pez. Es una de las tradiciones más emblemáticas de la pesca fluvial en Asturias y marca simbólicamente el inicio de la temporada del salmón. Se considera Campanu al primer salmón capturado en cada río asturiano, lo que implica la existencia de un Campanu “general” y otros particulares para cada cauce.
Su importancia trasciende lo puramente deportivo. De hecho, la subasta del Campanu constituye la única excepción a la norma que prohíbe la venta de las capturas en los ríos asturianos, lo que convierte este primer ejemplar en un auténtico tesoro gastronómico y económico, con pujas que cada año concentran gran atención mediática y social.
El origen del término “Campanu” no está del todo claro, aunque existen varias teorías populares. La más extendida lo relaciona con los campanarios de iglesias o capillas cercanas a los ríos asturianos, en alusión al sonido de las campanas que anunciaban acontecimientos relevantes en las comunidades ribereñas.
Más allá del Campanu del Sella, otros ríos también viven su propia competición simbólica por el primer salmón de la temporada. En el caso del río Eo, el Ayuntamiento de San Tirso de Abres instauró en 1998 el galardón del «Salmón de Oro», un reconocimiento que premia al ejemplar de mayor peso capturado en la temporada y que consiste en un broche de oro entregado al pescador, reforzando así el valor cultural y tradicional de la pesca del salmón en la zona.