La Agrupación Cultural Francisco Lanza reanudó este sábado 25 de octubre su actividad viajera con una visita al monasterio de Samos, la iglesia de Portomarín y el Pazo de Tor. Al finalizar el recorrido, desde la entidad destacaron que «foi ben bonita a experiencia», una oportunidad para volver a conectar con el patrimonio arquitectónico y paisajístico más próximo «que temos tan perto de nós, e que ás veces, por exceso de confianza, imos deixando á marxe».
La jornada comenzó en el monasterio de Samos, un enclave de gran relevancia histórica y espiritual. Su fundación se atribuye a San Martiño de Dumio y la primera mención documentada data del siglo VII. Durante la Edad Media desempeñó un papel destacado en las peregrinaciones jacobeas y en el siglo XII se incorporó a la reforma cluniacense. Con el paso de los siglos fue ampliándose hasta adquirir su fisonomía actual, que integra elementos góticos, renacentistas y barrocos. Los participantes recorrieron el claustro grande, conocido como del Padre Feijoo, el claustro pequeño o de las Nereidas, así como la iglesia abacial.
La visita puso también de relieve el papel del monasterio en la historia cultural de Galicia, vinculado a figuras como el Padre Feijoo, pensador avanzado para su época en la defensa de la lengua gallega y de la mujer; el poeta Ramón Cabanillas, que encontró recogimiento espiritual en sus celdas; y el escultor Francisco Asorey, autor de la imagen del Padre Feijoo que se conserva en el recinto.
El itinerario continuó en Portomarín, donde el grupo visitó su iglesia fortaleza, construida entre los siglos XII y XIII en estilo románico tardío. Perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén, este templo tuvo una función estratégica en la defensa del puente que atravesaba el río Miño y en la atención al hospital de peregrinos del Camino de Santiago. En la visita se destacaron los pórticos esculpidos, con escenas bíblicas como los 24 ancianos del Apocalipsis en la entrada principal, una anunciación en la puerta norte y diversas figuras de santos, animales y motivos vegetales en la puerta sur.
La jornada concluyó en el Pazo de Tor, en Monforte de Lemos, cuyos orígenes se remontan a la familia Garza en el siglo XIV. El edificio, donado a la Diputación de Lugo en 1993 por su última heredera, conserva la estructura típica de los pazos gallegos, con planta superior destinada a la residencia de los propietarios y planta inferior para el servicio, además de bodega, caballerizas, carruajes y otras dependencias tradicionales. Uno de los elementos que más llamó la atención del grupo fue la vajilla de Sargadelos expuesta en el salón comedor.