El cantautor Óscar Sánchez: «Mi música viaja desde los fundamentos de la tradición cubana hasta lo contemporáneo»
Óscar Sánchez es cantautor, compositor y multiinstrumentista. Intérprete de guitarra, tres y marímbula, desarrolla una propuesta personal dentro de la canción de autor en la que parte de los fundamentos de la música tradicional cubana —son, bolero, changüí y nengón— para construir un lenguaje propio, contemporáneo y abierto a la improvisación y a la dramaturgia del directo. Ha colaborado en proyectos teatrales y audiovisuales, fue invitado por Silvio Rodríguez a la Gira Interminable y ha realizado giras por México y distintos países de Europa. Su último disco, Acqua di Oscaretto, fue nominado a los premios Cubadisco y reconocido como uno de los fonogramas cubanos más destacados del año.
Esta semana recala por primera vez en Galicia con dos conciertos: el viernes día 9, a las 20.30 horas, en el Círculo Habanero da Devesa, y el sábado día 10, a las 20.00 horas, en la lareira del proyecto AlasRaíces, en Xerdiz (Ourol).
— Este viernes actúa en Ribadeo. ¿Es su primera actuación en A Mariña y en Galicia?
Sí, es mi primera actuación en Galicia. No había estado todavía por esta zona. Estoy muy agradecido a la gente del Círculo Habanero por organizar el concierto y también al proyecto AlasRaíces, donde actuaré el día 10 en Ourol.
— ¿Qué se va a encontrar el público en este primer concierto en Ribadeo?
Se van a encontrar canciones que seguro no han escuchado antes, porque la mayoría son de mi autoría, interpretadas con guitarra, tres y marímbula. Es un espectáculo que viaja desde los fundamentos de la música tradicional cubana —no desde el repertorio tradicional, que son cosas distintas— hasta la música contemporánea. Todo eso está mezclado en un mismo discurso.
— Se presenta solo en escena, pero acompañado de varios instrumentos…
Sí, estoy yo solo y voy cambiando de instrumento. Llevo la guitarra acústica, el tres cubano, que es un instrumento tradicional, y la marímbula, que es un instrumento muy antiguo, que se sigue usando hoy en la música tradicional, principalmente.
— ¿Cómo es el desarrollo del concierto?
Es un concierto de aproximadamente una hora y cuarto o una hora y media, sin pausas, algo que a mí no me gusta hacer. Sé qué canciones voy a interpretar, pero no es un espectáculo netamente musical. Tiene mucho que ver con la dramaturgia, y esa dramaturgia se construye en el propio lugar, dependiendo de lo que esté pasando allí: el público, las miradas, la interacción, la energía que se genera. Yo sé qué voy a cantar, pero cómo se articula todo eso y qué sucede exactamente solo se descubre cuando estamos allí.
— Lleva alrededor de año y medio viviendo en España. ¿Qué balance hace de este tiempo a nivel artístico?
Ahora vivo en Almería. Veo que hay mucho movimiento en distintos lugares de España, de todo tipo de música, y eso es muy saludable. También hay mucho arte y una gastronomía maravillosa. Para los cubanos, llegar a España es también un proceso de reconocernos, porque aquí descubrimos una de las ramas principales de nuestra formación como nación, que es la influencia española.
— Desde su experiencia, ¿cómo se vive aquí el sector de la música y de la canción de autor?
Es una pelea dura. No es sencillo. Creo que a nivel mundial el sistema no está diseñado para que los artistas puedan sobrevivir fácilmente solo con el arte que hacen. Los artistas independientes lo tenemos bastante complicado y muchas veces tenemos que dedicarnos a otras actividades para poder sostener la música. Son tiempos duros para la canción de autor y para el arte en general.
— Antes desarrolló su carrera en Cuba y realizó giras internacionales.
Estuve en México, tocando bastante en Ciudad de México y moviéndome también por Querétaro. Antes de venir definitivamente a España estuve en Noruega, Alemania, Viena y Berlín. Cuando llegué aquí hice algunos conciertos importantes para mí y después, ya instalado en Almería, he seguido actuando por la zona y también en Málaga.
— ¿Cómo describiría la situación actual para un músico en Cuba?
En Cuba, ahora mismo, para los músicos de canción de autor es muy difícil organizar un concierto. A nivel económico no compensa. Aunque mueva toda la logística —instrumentos, desplazamientos—, muchas veces llega al lugar y no hay electricidad, y tiene que suspenderlo. Todo eso sabiendo de antemano que nunca va a quedar en positivo, que siempre va a irse en números rojos. Además, hay que lidiar con la burocracia, que lo único que hace es emitirle un documento para después cobrarle un porcentaje de algo que uno mismo organizó. Aquí los contextos son radicalmente distintos: se valora el esfuerzo, el desplazamiento y se cuida al artista para que se sienta bien y motivado.
— ¿Nota diferencias en la forma en que el público se acerca a su música en España?
Es muy diferente. Yo estoy pasando por un proceso de migración y mi música también está pasando por ese proceso. Aquí tengo que trabajar con códigos más universales, porque cuando estaba en Cuba mi público era cubano y entendía referencias muy locales. Aquí no puedo ser localista, tengo que ir a un mensaje más universal para poder comunicar lo que quiero decir sin que se malinterprete. Aun así, siento que me ha ido bien. La marímbula, por ejemplo, es un instrumento muy peculiar y atrae mucho. También hay una cuestión importante. A nivel europeo y mundial se conoce sobre todo la música de Silvio Rodríguez, Pabló Milanés o Buena Vista Social Club. Cuando alguien asiste a un concierto mío y descubre que soy un músico cubano, pero con otra sonoridad distinta, algo a lo que no habían estado expuestos, eso abre puertas muy interesantes. Yo siento que el público se va agradecido y yo también.
— Mirando al futuro, ¿en qué proyectos está trabajando ahora mismo?
Me gustaría grabar un EP este año, con sonoridades un poco más roqueras, pero teniendo la música cubana en el centro. Y, sobre todo, seguir trabajando con la esperanza de que algún día pueda vivir únicamente de mi música, sin tener que dedicarme a otra cosa.