Un bar de toda la vida dice adiós: el Regueiro cierra tras 38 años como punto de encuentro en Ribadeo

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El cierre del Bar Regueiro supone la despedida de un espacio clave en la vida cotidiana de Ribadeo, donde generaciones de vecinos encontraron un punto de encuentro y una atención tan cercana como constante durante casi cuatro décadas

El Bar Regueiro, situado en la Avenida de Galicia 13, cerró ayer, 27 de noviembre tras 38 años de actividad. La jubilación de sus propietarios pone fin a la trayectoria de uno de los locales más apreciados de Ribadeo, conocido tanto por su ambiente familiar como por la calidad de su cocina.

Desde su apertura en los años 80, el Regueiro destacó como un establecimiento cercano, gestionado siempre de forma directa por el matrimonio formado por Neri y Juan, sin empleados y con una atención personalizada que muchos clientes describen como “podrían ser tus tíos, adorables”. Su trato amable, la limpieza del local y el ambiente tranquilo terminaron por convertirlo en un punto de encuentro habitual para vecinos y visitantes.

En lo gastronómico, el bar se ganó un lugar destacado entre los locales de Ribadeo. Aunque su carta no era extensa, el público valoraba especialmente la calidad de los platos tradicionales: pulpo tierno y a buen precio, calamares, tortilla de patatas, bocadillos y pinchos de embutido, filete empanado, sándwiches, o raciones como queso con membrillo y pimientos con anchoas

Muchos clientes recuerdan el Regueiro por sus cenas informales con raciones para compartir, acompañadas de vinos y los chupitos que solían poner al final. Para muchos, la combinación de buena comida, precios accesibles y atención cercana era lo que hacía que “mereciera la pena volver”.

El cierre del Bar Regueiro deja un vacío en la vida social de Ribadeo. Generaciones de vecinos crecieron entrando y saliendo de este local, que durante décadas mantuvo una esencia propia: la de los bares de siempre, donde el trato familiar y la cocina honesta forman parte del atractivo.

Con su despedida, Ribadeo pierde uno de sus establecimientos más emblemáticos, mientras el pueblo agradece a sus propietarios una dedicación que marcó a cientos de clientes durante casi cuatro décadas.