Entre ríos y fragas: paisajes naturales únicos en las Rías Altas

Imagen de Turismo Galicia
En las Rías Altas de Galicia, los ríos Eume y Mandeo dibujan dos de los paisajes fluviales más singulares del territorio. A lo largo de su recorrido, ambos cursos de agua dan vida a frondosos bosques atlánticos donde naturaleza, historia y silencio se combinan para ofrecer al visitante una experiencia de conexión profunda con el entorno.

Fragas do Eume: el gran bosque atlántico de Galicia

El río Eume custodia uno de los espacios naturales más valiosos de Galicia: el Parque Natural das Fragas do Eume. Se trata de un extenso bosque atlántico en el que carballos, castaños, abedules y alisos crecen junto a acebos, madroños y helechos gigantes, creando un paisaje húmedo y sombrío de gran riqueza ecológica. Musgos y líquenes cubren rocas y troncos, mientras el murmullo constante del agua acompaña el recorrido.

Una red de senderos permite adentrarse en este entorno privilegiado sin alterar su equilibrio. Rutas como la Senda dos Cerqueiros, en el entorno de Monfero, combinan tramos de fraga profunda con vistas abiertas al valle y al embalse, además de acercar al visitante a antiguos asentamientos y caminos tradicionales. En pleno corazón del parque se alza el Monasterio de Caaveiro, un conjunto histórico integrado en el paisaje que recuerda la vida monástica en armonía con la naturaleza.

Fraga das Barbudas: el curso salvaje del río Cambás

El río Mandeo ofrece otro escenario natural de gran belleza a través de la Fraga das Barbudas, en el concello de Aranga. En este espacio, el río Cambás desciende con fuerza entre pendientes pronunciadas, formando cascadas, rápidos y pozas que llenan el valle de sonido y movimiento. El bosque alterna zonas abiertas con rincones sombríos, donde los grandes árboles y la vegetación densa crean un ambiente de calma y recogimiento.

El sendero que sigue el curso del río Cambás permite descubrir antiguos molinos, restos de infraestructuras hidroeléctricas hoy abandonadas y pasarelas que facilitan el paso por los tramos más escarpados. Es un recorrido  que muestra cómo el aprovechamiento del agua marcó durante generaciones la vida de las aldeas cercanas. Un paseo que invita a detenerse, observar y disfrutar de la Galicia más verde y auténtica.