Playas tranquilas y escondidas para disfrutar en Ribadeo
En la costa de A Mariña lucense, donde el Cantábrico esculpe acantilados y los bosques llegan hasta la misma orilla, todavía es posible perderse en arenales en los que la tranquilidad y la naturaleza son las auténticas protagonistas. Más allá de los destinos más concurridos y del bullicio estival, este litoral gallego guarda playas y calas poco frecuentadas, perfectas para quienes buscan desconectar, pasear junto al mar o disfrutar del sol en rincones casi secretos.En esta serie de artículos te invitamos a descubrir algunas de las mejores playas poco transitadas de A Mariña, para que disfrutes del verano con espacio, calma y paisajes que te sorprenderán a cada paso. En esta ocasión, nos centraremos en la ciudad de Ribadeo, una de las más localidades más turísticas de la comarca, gracias a la internacionalmente conocida Praia das Catedrais. Pero no se trata de su única playa, este municipio cuenta con una gran cantidad de arenales más desconocidos y remansos que son ideales para un día tranquilo.
Entre el puerto de Ribadeo y la isla de Illa Pancha se encuentra una playa que desaparece con la pleamar y solo revela todo su esplendor cuando la marea baja. Se trata de la Praia de Rocas Brancas, ubicada en la parroquia de Vilaselán, en Ribadeo. Con tan solo 44 metros de longitud y 10 de ancho, esta pequeña y apacible playa, rodeada de acantilados que la protegen del viento, es un remanso de tranquilidad. Aunque se ha hecho popular en redes sociales como Instagram, su reducido tamaño y acceso exclusivamente a pie —aunque con un amplio aparcamiento cercano— hacen que nunca esté excesivamente concurrida. Sus aguas cristalinas, de un tono casi turquesa, resultan perfectas para disfrutar de un baño relajante, acompañado únicamente por el sonido de las olas.
De forma similar, otra playa de pequeño tamaño en la costa de Ribadeo que suele pasar desapercibida para la mayoría de los visitantes es la Praia de Xuncos, situada a poca distancia de la más popular playa de Os Castros. Al igual que la playa de Rocas Brancas, su presencia visible depende en gran medida de las mareas, ya que no solo el agua puede cubrirla por completo, sino que, durante buena parte del año, el espacio está ocupado por rocas. Solo en determinadas ocasiones emerge un arenal que resulta especialmente atractivo. De hecho, en 2014 la Unión Europea le retiró la categoría de playa debido a la desaparición total de la arena. Sin embargo, cuando las rocas se apartan y la arena vuelve a asomar, la Praia de Xuncos se transforma en un remanso natural que bien merece una visita. Cerca, también se encuentran la playa del Portiño da Devesa, que igualmente es raramente accesible debido a las mareas, la realmente pequeña playa de Cegoñas, y la de Río Cabalar.
Otra singular playa que podemos encontrar en Ribadeo se sitúa justo debajo de un antiguo cargadero de minerales, el cual hoy en día funciona como mirador con vistas espectaculares tanto a Asturias como a Galicia. De este cargadero toma su nombre: playa de O Cargadoiro. Aunque no es muy grande y parte de su superficie está ocupada por los soportes de la antigua plataforma, además de estar rodeada por acantilados, su acceso es sencillo. Por eso, a pesar de su reducido tamaño, es un lugar ideal para disfrutar del sol y las olas del mar, al tiempo que se respira la historia de un enclave único. En el mismo enclave también se encuentra la Praia das Cabanas.
Aunque la Playa de las Catedrais sea una de las más conocidas de toda la Mariña, y tan visitada que es necesario pedir cita para poder entrar, en sus alrededores podemos encontrar otras playas no tan concurridas. A su izquierda podemos encontrar, por ejemplo, la del Ollo do Peseto, y entre As Catedrais y la playa de As Illas podemos encontrar, además de la algo concurrida playa de Esteiro (no confundir con la de Xove), la Praia das Covas, la cual, al igual que muchas de las otras playas de esta lista, es fácilmente inundable, pero cuando es accesible, podría considerarse una versión en miniatura, y mucho menos concurrida, de As Catedrais.
Nuestro paseo por Ribadeo acaba como empezó: con una pequeña playa a la que sólo podemos acceder si la marea está baja. La arena, de un tono dorado grisáceo, se mezcla entre las numerosas piedras y cantos que ha llevado el mar hasta aquí. Dos grandes muros de piedra de casi 5 metros la aislan del resto del terreno, lo que la hacen muy apacible. Puede que no sea el sitio más adecuado para echar la toalla, la tumbona y tomar el sol, pero dar un paseo por la playa de A Areosa es más que recomendado, y sus aguas también son muy buenas para actividades acuáticas y submarinas, siempre y cuando las ondas lo permitan. Cerca de ella también podemos encontrar otra playa poco concurrida, la de A Arnela, también conocida como Olga o Gabieira.