Ourense termal: la ciudad gallega donde las termas forman parte de la vida cotidiana
Las aguas termales no son solo un reclamo turístico en Ourense: forman parte del origen mismo de la ciudad. El entorno de As Burgas fue un núcleo de asentamiento desde antiguo y, con la llegada de los romanos, ese foco creció hasta convertirse en una villa marcada por el agua, el puente y la actividad urbana.
En pleno casco histórico de Ourense, As Burgas resume la conexión entre patrimonio y termalismo de esta localidad. Junto a sus fuentes monumentales se conservan restos arqueológicos de época romana, y el Centro de Interpretación cercano permite recorrer la evolución de estas aguas, su relación con el nacimiento de Ourense y su continuidad a lo largo de la Edad Media y las peregrinaciones jacobeas. En este mismo ámbito se encuentra además una piscina termal al aire libre, alimentada por el manantial y acondicionada para el baño.
Pero el Ourense termal no se entiende solo desde el corazón monumental de la ciudad. A orillas del Miño se extiende el Paseo Termal, un corredor peatonal y verde de unos cuatro kilómetros que concentra varios espacios vinculados al baño y a los manantiales, entre ellos A Chavasqueira, Muíño da Veiga, Outariz, Burga de Canedo y la fuente de O Tinteiro. Esta ruta, recomendada por los organismos turísticos, permite enlazar naturaleza, descanso y paisaje fluvial en un mismo recorrido.
Uno de los puntos más conocidos de ese itinerario es A Chavasqueira, la zona termal más próxima al centro urbano. Allí, pequeñas pozas de piedra junto al río ofrecen baños al aire libre en aguas que rondan los 40 grados, en un entorno de vegetación de ribera que refuerza esa imagen tan reconocible de Ourense como ciudad del agua. El lugar, además, conserva una larga tradición termal vinculada a antiguos usos curativos y al acondicionamiento histórico del paraje.
Más allá del baño, el termalismo ha acabado definiendo una manera de recorrer y entender Ourense. El visitante puede pasar de la Praza Maior y las calles del casco viejo a As Burgas, y desde allí acercarse al Miño para continuar por un paseo donde la ciudad se abre a sus manantiales. Esa mezcla de historia, espacios urbanos y baños en plena naturaleza es una de las singularidades que mejor explican la identidad ourensana.
En definitiva, Ourense ha convertido el agua caliente en parte de su vida cotidiana y de su imagen exterior. Aquí las termas no aparecen como un elemento aislado, sino como un hilo que une la fundación de la ciudad, su patrimonio arqueológico y su relación con el Miño. Antes de visitarlas conviene consultar el estado de las instalaciones, porque algunas condiciones pueden variar según el caudal del río o la situación de cada recinto, pero la idea de fondo permanece: pocas ciudades en Galicia viven de una forma tan clara al ritmo de sus manantiales.