Un paseo entre gigantes: la magia del Souto da Retorta

Souto da Retorta. Imagen de Turismo Galicia
Entre el río Landro y los antiguos canales de la presa de Chavín se extiende el Souto da Retorta, un eucaliptal centenario donde se encuentran algunos de los árboles más altos y majestuosos de Galicia

A  pocos kilómetros de Viveiro se esconde un rincón natural único en Galicia: el Souto da Retorta, también conocido como Eucaliptal de Chavín. Este espacio declarado Monumento Natural alberga algunos de los árboles más imponentes de Europa, auténticos gigantes que superan los sesenta metros de altura y que convierten el paseo por sus senderos en una experiencia inolvidable. 

Un bosque con historia

El eucalipto llegó a Galicia en el siglo XIX de la mano de un religioso gallego que trajo sus semillas desde Australia, donde había ejercido como misionero. La especie encontró en el clima húmedo de la costa norte el lugar perfecto para desarrollarse y pronto comenzó a extenderse por toda la geografía gallega

En este entorno, a orillas del río Landro, se plantearon hacia 1860 los primeros ejemplares del Souto da Retorta, con el objetivo de drenar los terrenos bajos y protegerlos de la inundaciones. Entre ellos destaca el famoso “Avó de Chavín”, un coloso plantado en torno a 1880 que es considerado el eucalipto más grande de Galicia y uno de los más altos de España. 

Este ejemplar es el emblema del bosque. Su envergadura impresiona: las mediciones oficiales le atribuyen 61,78 metros de altura y 7,55 metros de perímetro, aunque otras estimaciones lo elevan incluso por encima de los ochenta metros. Más allá de las cifras, lo cierto es que situarse a sus pies, rodeado de otros seiscientos eucaliptos centenarios, transmite la sensación de estar ante auténticos guardianes de la naturaleza.

Abrazar su tronco requiere una cadena de brazos unidos, un gesto simbólico que muchos visitantes realizan como recuerdo de su paso por este lugar.

Una ruta accesible y sencilla

El Souto da Retorta ofrece un paseo lineal de apenas un kilómetro, que parte de la aldea de Calvoso y finaliza junto al emblemático “Avó”. El regreso se realiza por el mismo sendero, lo que suma unos dos kilómetros en total. La caminata, de dificultad baja y duración aproximada de una hora, está pensada para todos los públicos.

El itinerario discurre entre el cauce del río Landro y un canal de desagüe de la presa situada aguas arriba, rodeado de un paisaje fresco y umbrío.

Un entorno natural y cultural más amplio

El valor del eucaliptal no se entiende sin el entorno que lo rodea. El río Landro conserva en sus márgenes restos de vegetación autóctona y forma parte de una red fluvial que conecta con otros enclaves de gran interés natural, como el Val do Naseiro o la espectacular cascada del Pozo da Ferida, con un salto de treinta metros.

Además, en la zona se encuentran vestigios de la historia industrial de Viveiro, como la antigua fábrica de la luz de Chavín, que recuerdan el papel del Landro en el desarrollo económico de la comarca.