Serra do Xurés, naturaleza salvaje entre dos países

Imagen de Turismo Galicia

En el sur de Ourense, allí donde Galicia se funde con Portugal, se extiende uno de los espacios naturales más singulares de Europa. El Parque Natural Baixa Limia – Serra do Xurés no termina en una línea sobre el mapa: al cruzar la frontera continúa en el Parque Nacional Peneda-Gerês, formando un único territorio protegido de carácter transfronterizo. 

Las tierras del Couto Mixto y la memoria de la raia seca

Este territorio fronterizo fue durante siglos una excepción. Aquí se asentó el Couto Mixto, un enclave singular que no pertenecía ni a España ni a Portugal y cuyos habitantes disfrutaron de privilegios únicos hasta el siglo XIX, como elegir nacionalidad o quedar exentos de ciertos tributos. Ese espíritu libre aún parece latir en estas sierras, enmarcadas en la llamada raia seca, una frontera trazada no por ríos, sino por las cumbres.

Las sierras de Laboreiro, Queguas, Quinxo, Santa Eufemia, O Xurés u O Pisco alcanzan altitudes cercanas a los 1.500 metros y combinan formas suaves con afiladas agujas de granito. Los bolos pétreos, encajados en equilibrios imposibles, son una de las imágenes más reconocibles del parque, modeladas por el tiempo y los elementos.

Un paisaje vivo desde hace dos mil años

Mucho antes de que llegaran los senderistas, estas montañas ya eran atravesadas por la Vía Nova, la calzada romana que unía Astorga y Braga. Hoy, los miliarios que aún se conservan recuerdan el paso de las legiones por la Portela do Home, el único corredor natural entre ambos territorios.

La huella humana se mezcla con la naturaleza en un entorno donde todavía habitan lobos, corzos y caballos salvajes. Entre los hallazgos más llamativos destaca la vaca cachena, una raza bovina autóctona de pequeño tamaño y grandes cuernos, perfectamente adaptada a la dureza del terreno y recuperada del borde de la desaparición.

Agua, piedra y aldeas con alma

El río Limia articula gran parte del paisaje. A lo largo de su curso, el agua se descuelga en cascadas, se remansa en embalses y cruza la frontera antes de entregar sus aguas al Atlántico. A su alrededor se despliega una red de afluentes, saltos y pozas que hacen del parque un territorio profundamente fluvial.

Entre sus joyas naturales se encuentra la cascada de A Fecha, la más alta de Galicia en época de lluvias, y aldeas tan sorprendentes como Casolas, construida sobre un terreno con una inclinación cercana al 20%. Molinos, alvarizas, chivanas, hórreos, hornos y caminos empedrados completan un patrimonio etnográfico que revela la creatividad y la resistencia de quienes habitaron estas montañas.

Puertas de entrada al Parque

Antes de adentrarse en el corazón del Xurés, la carretera OU-540 ofrece paradas imprescindibles. En Bande se localiza el yacimiento romano de Aquis Querquernnis, junto al embalse de As Conchas, acompañado por el Centro de Interpretación Aquae Querquennae – Vía Nova. Muy cerca, la iglesia prerrománica de Santa Comba de Bande conserva una nave y unas pinturas murales de enorme valor.

Dentro del parque, Lobios y Entrimo actúan como capitales naturales del territorio. En Lobios, junto al río Caldo, el balneario y el Centro de Interpretación permiten comprender la riqueza ambiental del espacio, mientras que los restos de la mansio romana Aquis Originis recuerdan el pasado termal de la zona. Desde aquí parte la carretera hacia Portela do Home, jalonada por cascadas y miliarios romanos.

En Entrimo, con su iglesia de fachada barroca, nacen los accesos a las sierras de Queguas y O Quinxo. Aldeas como Olelas son uno de los mejores lugares para observar a la vaca cachena pastando en libertad, símbolo de una ganadería ligada al territorio.

Baixa Limia – Serra do Xurés y Peneda-Gerês forman juntos un mosaico natural y cultural irrepetible. Un lugar donde el paisaje, la historia y la memoria colectiva conviven sin fronteras, y donde cada camino recuerda que la naturaleza, aquí, siempre fue un paso por delante de los mapas.