El bonito del norte volvió a colocar a Burela en lo más alto
El bonito del norte firmó un 2025 de récord en A Mariña. Lo hizo con una campaña que la lonja de Armadores de Burela (Absa) define como la mejor desde 2015, tanto por kilos vendidos como por volumen de negocio. La cifra final deja una foto nítida: 1.527.000 kilos subastados y 5.897.000 euros de facturación, un 1% más que en 2024. La diferencia real estuvo en el volumen: los kilos crecieron cerca de un 23% respecto al año anterior.
La costera también fue larga, lo que explica parte del balance. La primera subasta se registró el 20 de mayo y la última el 21 de octubre. Más calendario significa más oportunidades para que el producto entre en la rutina, para que la oferta se reparta mejor y para que el mercado respire. Aun así, el precio medio se quedó en 3,86 euros por kilo, por debajo de los 4,69 euros del año anterior. La explicación que pone Absa sobre la mesa combina mar y mercado: en septiembre y octubre hubo jornadas de mal tiempo que complicaron el trabajo de la flota, y en ese tramo final se notó con fuerza la presencia de ejemplares pequeños, que empujaron las cotizaciones a la baja.
En esa radiografía hay más datos de contexto que ayudan a situar el peso real de Burela. La lonja acogió descargas de 55 barcos de Galicia y del Cantábrico noroeste; los cuatro de Burela representaron el 10% de la actividad. Y, en el plano de la pesquería, la flota española consumió el 69% de la cuota, quedando por delante más de ocho millones de kilos.
El «bonito del norte» es una denominación comercial oficial para el atún blanco, cuyo nombre científico es Thunnus alalunga (código FAO ALB). Esa precisión no es un detalle, sino que permite saber de qué especie se habla, comparar calidades y evitar confusiones con otros túnidos que, en el lenguaje común, a veces se meten en el mismo saco.
Para comprarlo y cocinarlo, se pueden seguir unas concisas instrucciones. La primera norma es simple: mejor comprarlo ya limpio y sin vísceras; si llega entero, conviene eviscerarlo lo antes posible. En cocina, el bonito admite muchas recetas, pero tiene un enemigo claro: el exceso de cocción. Funciona muy bien en plancha si se respeta la idea básica de un marcado rápido que conserve jugosidad. No es cuestión de «poco hecho» por moda, sino de textura.
Y, por rigor, el anisakis. AESAN lo resume sin dramatismos: el parásito se destruye con tratamiento térmico cuando se alcanzan 60 °C durante al menos un minuto en toda la pieza. Si el consumo es en crudo o con preparaciones insuficientes para eliminarlo, la vía doméstica segura que indica AESAN es congelar a –15 °C o inferior durante al menos 4 días, contando al menos 5 días desde que se introduce en el congelador para asegurar que el proceso se completó. Si hay dudas sobre la capacidad del equipo, la alternativa prudente es comprar el pescado ya congelado.
El bonito del norte tiene la virtud de juntar números y mesa sin necesidad de propaganda. En 2025, Burela dejó constancia con cifras de lonja. El resto se decide donde siempre: en el mostrador y en la cocina.
Este artículo forma parte del Especial Fin de año, que publica Aquí Diario. Ver el especial completo aquí. 👉 https://especialesdeaqui.com/fin-de-ano-2025/