Éxito total en Ribadeo: unas patronales que recuperan la esencia y llenan la villa de vida
Ribadeo cerró este lunes sus esperadas fiestas patronales en honor a Santa María do Campo, con un programa cargado de música, espectáculos pirotécnicos, tradición y un buen ambiente que recorrió cada rincón de la villa.
La comisión de fiestas recibió el reconocimiento unánime de vecinos y visitantes por el esfuerzo realizado en la organización de un programa amplio y diverso. “Hacía tiempo que no se recordaban unas fiestas tan buenas”, señalaban muchos ribadenses, poniendo en valor el trabajo de un equipo que supo innovar y, al mismo tiempo, mantener la esencia tradicional.
Una de las decisiones más comentadas fue el cambio de ubicación de parte de las actividades al aparcamiento municipal entre las calles Daniel Cortezón y Ramón González. Pese a las críticas iniciales, la medida se demostró acertada: los escenarios y atracciones actuales, de grandes dimensiones, necesitaban un espacio más cómodo y seguro. “Era necesario y ha funcionado”, apuntaban varios asistentes. Además, este año destacó la gran cantidad de atracciones, más numerosas y originales que nunca, y la buena organización de los baños públicos, con una abundante disposición de ellos en muy buen estado, lo que facilitó la experiencia de vecinos y visitantes.
El arranque de las fiestas vino de la mano de Panorama City, que congregó a miles de personas en un espectáculo muy visual y dinámico, al que siguió la actuación de la orquesta Finisterre.
Otro de los momentos álgidos llegó el domingo 7 con los fuegos artificiales lanzados desde el muelle, que durante casi quince minutos iluminaron la villa y la ría con un despliegue de luz y color. “Espectaculares” y “de los mejores de los últimos años”, fueron algunos de los comentarios del público.
La música se sintió también en cada rincón de la villa, gracias a las charangas, pasacalles y actividades que llevaron el ambiente festivo a todas las calles. “Parecían unas fiestas de verdad, con vida en cada esquina”, destacaban los vecinos.
El Día da Patroa, festivo en la localidad, reunió a vecinos de todas las edades en la misa solemne cantada por la Coral Polifónica de Ribadeo y en la posterior procesión, acompañada por la Banda Municipal. Como manda la tradición, fueron muchos los ribadenses que lucieron sus mejores galas para la ocasión.
El broche final lo puso el esperado concierto de Ráfaga, que convirtió la explanada ferial en una auténtica pista de baile. Con sus clásicos, el grupo argentino logró reunir a un público entregado, cerrando con éxito unas fiestas que marcarán un antes y un después.
Tras varios días intensos, el balance es claro: Ribadeo vivió unas patronales históricas, en las que tradición y modernidad se dieron la mano para ofrecer un programa a la altura de lo que la villa merece.