Juan Carlos Fernández Carreiras, Premio Aquí Diario a la Trayectoria Empresarial en A Mariña: «Crear algo que antes no existía es lo que le da sentido a mi vida»
El empresario focego, referente de la hostelería en A Mariña y responsable de marcas como La Quinta y Mar de Rinlo, recibió el Premio a la Trayectoria Empresarial de Aquí Diario tras más de tres décadas de trabajo
Juan Carlos Fernández Carreiras, natural de Foz y líder del Grupo Llanoponte, fue reconocido en los Premios Aquí Diario por una trayectoria que comenzó en 1993 y que hoy se traduce en una red de restaurantes con fuerte implantación en A Mariña y una expansión notable en Asturias. Dirige locales en Foz, Ribadeo, Avilés y Gijón, y trabaja en nuevas aperturas en Oviedo y otros enclaves estratégicos. Recibió la noticia del reconocimiento con sorpresa y humildad: «Creo que todavía no me lo merezco. Me falta mucho recorrido. Muy agradecido y no me lo esperaba».
Su vida profesional arrancó tras un cambio vital inesperado. De joven quería ser ciclista profesional, como Perico Delgado, hasta que un accidente y un derrame cerebral truncaron aquel futuro deportivo. Los médicos no tenían claro cómo evolucionaría y le hacían pruebas cada seis meses. Cuando salió del hospital, con 18 años, decidió que, si aquel podía ser su último verano, quería hacer algo significativo. Su padre tenía un pequeño gimnasio vacío en Foz y allí abrió su primer bar de copas, Fauce. Lo montó sin grandes pretensiones, pero funcionó desde el primer día. «Desde siempre soy una persona seria, no dejo las cosas a medias. Yo no estoy de fiesta, estoy trabajando para que la gente esté de fiesta», recordaba.
En 1994, creó Zooropa. Ese mismo año empezaron a trabajar en Zooropa Ribadeo, que abrió al siguiente. A partir de ahí encadenó un local por año, con cervecerías, pubs y adquisiciones a la competencia, hasta consolidarse como uno de los nombres más relevantes del ocio en la comarca.
El giro hacia la restauración llegó cuando el sector del ocio nocturno empezó a atravesar una etapa complicada en general, marcada por cambios normativos, mayores exigencias administrativas y un clima cada vez más difícil para mantener pubs y locales de noche. «Cuando empecé a ver las orejas al lobo, me di cuenta de que por aquí íbamos mal», explicó. Se volcó entonces en las cervecerías internacionales, muy en tendencia, con aperturas en Foz y Lugo. Después dio el salto a la restauración, con un primer local italiano que no funcionó como esperaba y que reconvirtió al año siguiente. Ese proceso lo llevó a otro punto de inflexión: la apertura de La Quinta de Foz, que marcaría el rumbo definitivo del grupo.
A partir de ahí continuó con La Quinta de Ribadeo, una marisquería en Foz y una secuencia de aperturas que conformaron el actual Grupo Llanoponte. Todos sus locales están en propiedad porque considera que es la mejor manera de sostener inversiones a largo plazo.
En la actualidad gestiona directamente cinco restaurantes, aunque poseen más locales en funcionamiento que alquilan cuando les quedan pequeños para su operativa. Entre sus marcas destacaban La Quinta de Foz, La Quinta de Ribadeo, La Quinta de Avilés, Mar de Rinlo Ribadeo y Mar de Rinlo Gijón.
En cuanto al personal, la situación sigue marcada por la temporalidad propia de A Mariña, lo que dificulta encontrar trabajadores para Foz y Ribadeo, donde muchos prefieren empleos estables durante todo el año. Para hacer frente a ese escenario, el grupo busca personal en zonas, por ejemplo del interior de España que en verano no son turísticas. Les ofrecen alojamiento gratuito y un sueldo equivalente o superior al que tendrían en sus ciudades de origen, lo que les permite trabajar con cierta estabilidad y reduce los problemas de contratación. «Tuvimos problemas de personal, sí, pero grandes problemas de personal, no», explicó. En los meses fuertes de verano alcanzan picos de unos 160 trabajadores contando los apartamentos turísticos, mientras que en esta época del año se sitúan algo por encima del centenar.
Respecto al futuro, Fernández Carreiras explica los planes en marcha. El último restaurante que han abierto es el de Gijón y en este momento trabajaban en el de Oviedo, que esperan inaugurar a mediados de 2026. Además, tiene en mente un proyecto en primera línea de playa en Foz: una cafetería de desayunos en la planta baja y, encima, entre 14 y 18 apartamentos turísticos con terrazas y vistas al mar, un desarrollo previsto para 2027. También contempla abrir un segundo restaurante de la marca La Quinta en Gijón. «Proyectos de futuro, muchos, muchos…», resumió.
Preguntado por lo que le impulsa, explicó con claridad su motivación: «Lo que me motiva es crear algo que antes no existía, verlo realizado. Me da sentido al tiempo que nos ha concedido el universo o Dios». Considera que aquel accidente de juventud fue determinante. En su momento no le dio importancia, pero ahora entiende que marcó un antes y un después. «Si me preguntas hace 25 años si yo estaría aquí ahora mismo haciendo este tipo de inversiones tan grandes, no lo hubiese pensado nunca».
El empresario destaca también el valor humano del proyecto. Explica que una parte esencial de su satisfacción es ayudar a la gente a salir adelante y ver cómo construyen su propia vida profesional dentro de la empresa. El 80% de los empleados de la costa no habían trabajado nunca en hostelería y muchos de los responsables actuales comenzaron desde abajo. Para él, ese progreso personal y laboral es muy importante.
La empresa está formada por dos socios: él y su mujer, María Esther Montero, llegada de Alemania en 1999, donde dirigía un equipo de trabajo en una empresa de márketing. «Ese punto de rigidez que tiene mi mujer, me faltaba a mí. Las cosas hay que hacerlas bien», reconoce, señalando que su disciplina fue decisiva para profesionalizar la estructura.
A pesar del tamaño del grupo, Juan Carlos Fernández Carreiras insiste en que hay que estar siempre donde haga falta. Cuenta que estos días está trabajando en Ribadeo para cubrir vacaciones y una baja en el equipo, y que por eso lleva de camarero varias jornadas. Para él trabajar en primera línea es la mejor manera de mantener los pies en la tierra y comprender el esfuerzo diario de los equipos. También reivindica el trabajo más duro y menos visible en un restaurante. Pone un ejemplo: «El fregaplatos es el trabajo más duro y más ingrato».
La trayectoria de Juan Carlos Fernández Carreiras refleja un modo de entender la empresa basado en el esfuerzo, la constancia y la capacidad de anticiparse a los cambios. Y, sobre todo, una motivación que mantiene intacta: crear proyectos que generen futuro, actividad y oportunidades para su entorno.