Fraternidad, premiada como «Iniciativa Social de Occidente» por su labor con personas con discapacidad y sus familias
Desde sus inicios humildes hasta convertirse en un referente en el Occidente asturiano, Fraternidad ha mantenido intacta su esencia: acompañar a las personas con discapacidad y a sus familias desde la cercanía, la profesionalidad y el compromiso con la comunidad.
- ¿Qué significa para vosotros recibir este premio a “Iniciativa Social de Occidente”?
Para nosotros ha sido una sorpresa absoluta, de esas que te emocionan y te dejan sin palabras. No lo esperábamos en absoluto, y quizá por eso lo vivimos con tanta alegría y orgullo. Este premio es un espaldarazo enorme a nuestra Misión y un reconocimiento muy valioso dentro del Occidente asturiano y A Mariña lucense, territorios donde la cercanía, la comunidad y el apoyo mutuo lo son todo.
Sentimos que este reconocimiento nos impulsa a seguir trabajando con la misma ilusión —o incluso más— porque aún queda mucho por hacer y por mejorar. Nos hace sentir queridos, valorados y acompañados, y eso lo agradecemos de corazón.
- ¿Cómo describirías la evolución de la entidad desde sus inicios hasta hoy?
Fraternidad nació con un espíritu muy humilde, casi precario, pero profundamente valiente. Fue una iniciativa promovida por un grupo de padres, pero sobre todo de madres, que entendieron que sus hijos e hijas con discapacidad necesitaban apoyos reales en su propia comunidad, en su entorno significativo. Junto a profesionales comprometidos/as dieron forma a un proyecto pionero para la época.
Nuestra historia está marcada por el esfuerzo constante, por superar la escasez económica, por hacer mucho con muy poco y por una enorme convicción: que este mundo puede ser mejor si todos tenemos oportunidades reales. A lo largo de los años hemos crecido, nos hemos profesionalizado y nos hemos consolidado, pero seguimos manteniendo la misma esencia: trabajar desde la humanidad, el respeto y el compromiso con las personas con discapacidad intelectual y con sus familias, y también con el entorno rural que nos rodea.
- ¿Cuál dirías que es el mayor reto al que se enfrenta hoy una entidad como la vuestra?
El reto principal es, sin duda, la subsistencia. Sin recursos suficientes no es posible garantizar cuidados dignos ni dar continuidad a servicios esenciales. Las entidades del Tercer Sector sostenemos realidades muy frágiles, y para hacerlo con calidad necesitamos estabilidad económica y apoyo institucional.
A eso se suman otros desafíos importantes:
- La creciente demanda de apoyos para personas con TEA y discapacidades del desarrollo, que requieren adaptar centros, servicios y metodologías.
- El abordaje de conductas disruptivas o que generan preocupación, siempre desde modelos basados en el apoyo conductual positivo y el respeto a los derechos.
- El envejecimiento, tanto de las personas a las que apoyamos como de sus propias familias.
- La formación continua que necesita nuestro equipo profesional y la dificultad de encontrar profesionales en zonas rurales.
- Y, por supuesto, los propios desafíos del territorio rural: dispersión geográfica, movilidad, aislamiento, falta de servicios complementarios…
Es una realidad compleja, pero también un motor que nos impulsa a seguir innovando y cuidando cada detalle.
- ¿Cómo trabajáis con las familias para asegurar un acompañamiento integral y adaptado?
Trabajamos con las familias de manera muy personalizada y cercana. Mantenemos un contacto periódico a través de reuniones, llamadas, cartas informativas y comunicación directa con las profesionales de referencia. Hace poco celebramos un encuentro de familias en Santiago de Compostela que fue especialmente significativo y enriquecedor.
Contamos también con una Escuela de Familias, un proyecto precioso que nos gustaría que siguiera creciendo, aunque entendemos las dificultades: la edad de algunos/as cuidadores, la necesidad de coche para desplazarse desde pueblos alejados, las obligaciones laborales… Aun así, seguimos apostando por ello porque creemos que es un espacio de aprendizaje y acompañamiento muy valioso.
Además, enviamos un boletín trimestral con las actividades destacadas del CAI y de la Residencia para aquellas familias que no pueden seguir nuestras redes sociales o nuestra web.
Para nosotros, las familias son las verdaderas heroínas. Sin ellas, Fraternidad no existiría. Y nuestro trabajo tiene sentido porque lo hacemos siempre con ellas y para ellas.
- ¿Qué importancia tienen el apoyo institucional y los recursos públicos?
Son absolutamente esenciales. Sin recursos no hay cuidados, y sin cuidados no hay calidad de vida. Para poder sostener servicios como un centro ocupacional o una residencia es imprescindible trabajar en estrecha colaboración con la administración y contar con un respaldo económico estable y suficiente.
Cuando las instituciones son sensibles a lo social, a la discapacidad y a la realidad humana de las entidades del Tercer Sector, la diferencia es enorme. Ese apoyo nos permite seguir ampliando proyectos, mejorar la calidad, innovar y garantizar que cada persona recibe los apoyos que necesita, en el lugar donde quiere vivir