El Vía Crucis Viviente de Villanueva: alma, fe y raíces en el corazón de los Oscos

Uno de los actos centrales del Vía Crucis Viviente, este año. Foto: Ángela Rodríguez

La celebración ha sido elegida como ‘Iniciativa Cultural del Occidente’ en la primera edición de los Premios Aquí Diario 

Cuando llega el Jueves Santo, este pequeño concejo del occidente asturiano, escondido entre valles verdes y antiguas piedras monásticas, se convierte en escenario de un prodigio de fe, tradición y vida comunitaria. El Vía Crucis Viviente de Villanueva de Oscos, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, es mucho más que una representación “teatral”. Es el latido de una tierra que se ofrece a quienes la contemplan, y que revive su propia historia con pasión. 

En un rincón casi de otro tiempo, con alrededor de 250 habitantes, la grandeza de este ‘Oscos’ no está en la extensión ni en el bullicio, sino en la profundidad de sus raíces. Su  joya más visible, el Monasterio de Santa María (con techumbre restaurada gracias al impulso popular) marcha la página de una historia que se remonta al siglo XII. Fundado en 1137 por el rey Alfonso VII aún conserva ese aire monacal sobrio capaz de transportar al visitante a otros tiempos. Especialmente, cada año, en la celebración del Vía Crucis Viviente. 

La iglesia, su claustro y su huerta son el escenario donde se desarrolla la recreación de la Pasión de Cristo según el evangelio de San Marcos. Pero, ante todo, el Vía Crucis es un acto colectivo, donde el propio vecindario de Villanueva y de la comarca de los Oscos recrea con destacable profesionalidad las escenas. 

Este año, en su vigésima segunda edición, casi un centenar de personas colaboraron en la puesta en escena, desde actores a figurantes, músicos y organizadores. También hay música en directo y, como uno de los momentos más esperados, está el desfile de la Guardia Pretoriana de Lugo,. 

La llegada de Jesús en la burra: una escena cargada de ternura y simbolismo, que evoca el momento del Domingo de Ramos. La Última Cena, en el interior de la iglesia y con hasta 600 velas para iluminar; el lavado de pies y el Juicio y lavado de manos de Poncio Pilato son algunas de las escenas míticas que preparan al espectador para el gran final. La oración en el huerto y una Crucifixión que, este año, estuvo pasada por agua y narrada por la imponente voz en off del cronista oficial de los Oscos, José Antonio Álvarez Castrillón.

Considerada “una de las dramatizaciones más famosas de la Semana Santa en Asturias”, el Vía Crucis de ‘Vilanova’ destaca por su realismo y la hospitalidad, siempre reseñable, de la gente de Oscos. Sin duda, un gran merecedor del Premio Aquí Diario a la Iniciativa Cultural de Occidente.