Historias de ida y vuelta: cuando el éxito en América sembró futuro en Ribadeo

Ribadeo Indiano

Escuelas, cementerios, plazas, fuentes, cultura y esperanza: el patrimonio de quienes hicieron fortuna en América y regresaron para compartirla con su tierra natal

En el legado indiano de Ribadeo, algunos nombres resplandecen por la magnitud de su generosidad y por cómo transformaron su tierra a través de obras que aún hoy siguen vivas.

Los hermanos Pedro y Juan Moreno Ulloa, nacidos en la parroquia de Ove, son un ejemplo emblemático. A su regreso, financiaron la construcción de la imponente Torre de los Moreno, símbolo indiscutible del paisaje ribadense. Pero su huella no se quedó ahí: participaron en la urbanización del Cantón, en la creación del cementerio municipal, en la mejora de infraestructuras como la Escuela Número 2, e incluso en el impulso a la Banda de Música de Ribadeo.

Desde Cuba, Pedro Murias Rodríguez canalizó su fortuna para dotar de campanas a las parroquias y creó un fondo educativo y social que aún perdura en el actual Centro de Formación e Experimentación Agraria Pedro Murias.

En Rinlo, la figura de Inocencio Aguiar López destaca no solo por su éxito en la industria tabaquera cubana, sino por su entrega filantrópica. Fue reconocido como Caballero de Primera Clase de la Real Orden del Mérito Naval por construir en su finca el primer faro privado del Cantábrico. También financió la iglesia y el cementerio de su pueblo y apoyó la educación local con firmeza.

Otro ejemplo es José Acevedo Martínez, natural de A Devesa. Fundó una tabaquera en Cuba y, al regresar, impulsó decididamente la construcción del cementerio parroquial, la escuela de Cinxe y el Círculo Habanero de A Devesa. También ejerció como alcalde durante la dictadura de Primo de Rivera, canalizando su compromiso social desde la política.

La calle Ramón González honra a un indiano nacido en la villa en 1856 que hizo fortuna en Argentina. Su legado se traduce en edificios fundamentales como la Plaza de Abastos, el Ateneo o la Biblioteca de Ribadeo, así como en la donación de terrenos para la Sociedad de Socorros Mutuos La Concordia. Fue reconocido como Hijo Predilecto y condecorado con la Gran Cruz de Beneficencia.

En Buenos Aires también triunfó Clemente Martínez Pasarón, quien dejó fondos para el hospital de Ribadeo y para crear una fundación educativa que lleva su nombre, gestionada por su viuda, Ernestina Mansilla.

Y en Rinlo, el nombre de Jesús Rodríguez Murias queda asociado a la construcción de escuelas, lavaderos, fuentes y a la traída de aguas, contribuyendo decisivamente a la modernización de las infraestructuras.