Rutas para descubrir Mondoñedo a pie, en bici o en coche
Como lo evidencian las propias Feiras y Fiestas de As San Lucas, Mondoñedo es historia, es cultura, es tradición y es naturaleza. Es un territorio que invita a caminar, pedalear o perderse en coche por valles y montes que guardan parte de su esencia. El visitante puede elegir entre senderos históricos, rutas en bicicleta de montaña o recorridos panorámicos en coche, todos ellos con un denominador común: naturaleza, patrimonio y tranquilidad.
El Camino del Norte a Santiago es quizá la puerta de entrada más conocida. En el tramo que une Vilanova de Lourenzá con Mondoñedo, nueve kilómetros de dificultad media permiten disfrutar de zonas agrícolas, antiguos núcleos de población y manchas de bosque autóctono. La subida inicial, algo más exigente, se compensa con la llegada a una localidad de gran patrimonio histórico, donde puedes visitar la Catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Entre las rutas más emblemáticas destaca la Ruta da Auga, que ofrece diferentes variantes según el tiempo y la forma física. La versión corta llega al Salto do Coro, una pequeña cascada que cae sobre una poza de aguas limpias; la larga se prolonga hasta Supena, bordeando el río Valiñadares; y el bucle permite descubrir pequeñas aldeas y explotaciones agrícolas familiares. Es un itinerario que combina la frescura del bosque autóctono con la huella de la actividad humana que fue transformando el valle.
Otro recorrido de gran interés ambiental es la Fraga Vella, catalogada como Red Natura 2000 y Lugar de Interés Comunitario. El camino, circular y sin dificultad física, atraviesa un bosque de pinos, prados y brañas donde pasta el ganado en libertad.
Por su parte, la Ruta Leiras Pulpeiro, promovida por la asociación Abrindo Camiño, invita a seguir los pasos del médico y poeta republicano por la ciudad y su entorno, con paneles que recuerdan su vida y obra en lugares tan simbólicos como su casa natal, la plaza de la Catedral o el Castro da Recadieira.
Para quienes prefieran un paseo breve, existe una propuesta de apenas dos kilómetros alrededor de la ciudad, ideal para la observación de aves. En el valle de Mondoñedo pueden verse hasta sesenta especies a lo largo del año, lo que convierte esta salida en una actividad perfecta para disfrutar de la primavera y del invierno con prismáticos en la mano.
Las posibilidades se multiplican también sobre dos ruedas. La sección BTT del Espeleoclube Rei Cintolo impulsó varias rutas señalizadas que permiten descubrir el entorno con mayor intensidad. La subida al alto da Toxiza, con casi veintitrés kilómetros de recorrido, exige un esfuerzo inicial de siete kilómetros en ascenso antes de descender hacia A Ferrería. Más dura aún es la ruta circular hasta el Cristo do Fiouco, que alcanza los 666 metros de altitud antes de regresar a Mondoñedo enlazando con la Ruta da Auga. Para quienes busquen algo más corto, existe también una opción que sigue parte del itinerario peatonal de la Ruta da Auga, regresando desde la Canteira.
En coche también hay alternativas atractivas para conocer los alrededores. El acceso a la Cova do Rei Cintolo —la mayor cavidad subterránea de Galicia, visitable con reserva previa— puede completarse con una parada en el mirador próximo. Otro recorrido lleva hasta el pico do Padornelo, con vistas que en los días claros alcanzan la ría de Foz, y desde allí a la zona del Campo do Oso, donde cada junio se celebra la tradicional rapa das bestas. El viajero puede acercarse también al área recreativa da Fervenza, con piscina fluvial y zona de baño en el río Tronceda, o recorrer los parajes de la Fraga Vella y los miradores que se encuentran en los caminos que bajan de Tronceda a Mondoñedo.
Así, ya sea caminando por el Camino del Norte, pedaleando hasta el Fiouco o deteniéndose en coche en el mirador de la Cova, quien visite Mondoñedo descubrirá que cada ruta es una invitación a conocer más de cerca su paisaje, su historia y su gente.