A pocos días de que Mondoñedo celebre una nueva edición de sus históricas fiestas de As San Lucas, tres voces del rural gallego —Tania, Javier y Alba— comparten cómo viven y preparan una de las citas más emblemáticas de Galicia. Entre esfuerzo y orgullo, los tres representan la fuerza de una tradición que resiste al paso del tiempo gracias al compromiso de nuevas generaciones.
Tania lleva diez años bajando reses a As San Lucas, una labor que antes realizaba su padre y que ella continúa con el mismo cariño que sus abuelos. “Representa seguir con la tradición de hace muchos años, de mis abuelos y de mi padre. Cada año la vivo con alegría porque veo que hay nuevas generaciones, y con tristeza por los ataques del lobo”, explica. La ganadera valora que la fiesta ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia, algo que considera clave: “La fiesta evoluciona adaptándose a las modernidades, pero también sin perder las costumbres antiguas. Es una feria muy antigua y los jóvenes se van involucrando año tras año para seguir con ella”.
Este año bajará entre 55 y 60 reses, en un proceso que exige varios días de trabajo. “El día de la feria es muy bonito, pero lleva detrás muchos días de esfuerzo. Hay que recoger los animales que están pastando libremente en el monte, escoger los más sanos y tranquilos, y luego dirigirlos unos 20 kilómetros hasta Mondoñedo”, cuenta. “Es una satisfacción llegar delante de la catedral, rodeada de amigos, y ver que un año más conseguimos traer la pequeña manada”. Para ella, As San Lucas es una feria que nadie debería perderse: “Tiene de todo: comida, fiesta, tradición... es una feria única”.
Por su parte, Javier vive esta cita desde niño. “Desde los 9 o 10 años bajaba con mi padre y mi primo, y ahora seguimos nosotros”, recuerda. Para él, esta tradición “representa algo que viene de mi padre y que quiero seguir manteniendo. Lo vivimos con mucha emoción; es algo que nos gusta y que llevamos en la sangre desde pequeños”. A lo largo del tiempo ha visto cómo la feria crece y atrae cada vez a más gente: “Al principio no tenía tanta fama, pero el paso de los caballos por la catedral llama mucho la atención. Este año esperamos aún más público al coincidir en sábado”.
En cuanto al relevo generacional, reconoce que no es fácil: “Al final esto está ligado a la vida rural y a la ganadería. Son pocos los jóvenes que continúan en este trabajo, pero ojalá esto cambie y se conserve la feria muchos años más”. Este 2025 bajará unos 150 caballos, acompañado por un grupo de amigos. “Los caballos están en el monte y tenemos que juntarlos entre varios. Los momentos más especiales son cuando estamos todos juntos disfrutando del monte y de los animales. También el sonido de los caballos por las calles de Mondoñedo es algo muy bonito”, afirma.
Para Javier, As San Lucas no se explica, se siente: “Es un sentimiento. De poco sirve que te lo cuenten, tienes que venir, hacerlo y sentirlo para saber lo que realmente significa”.
A esta tradición se suma también Alba, ganadera que participa desde hace más de una década en la bajada junto a su familia. “Participo desde que vivo aquí con Moisés y con mis suegro en Mondoñedo. Llevo trece años participando en la bajada”, cuenta. Su vínculo con la feria es profundo y destaca que desde la familia “La vivimos de manera especial porque es nuestro método de vida, porque nosotros somos una familia que vivimos de la ganadería, tanto de caballos como de vacas. Entonces poder participar una vez al ano en una cosa tan bonita como es la bajada y la feria anual de As San Lucas es una buena fiesta, una buena tradición y unos buenos días”.
Este año bajarán alrededor de 300 animales, un trabajo que requiere varios días de preparación. “Empezamos la semana previa, empezamos a juntar. El día de la bajada juntamos las últimas reses, pero echamos muchos días. Son muchos días antes y muchos días después, porque luego hay que devolver cada grupo a su lugar. Aunque es muy bonito y parezca que no lleva trabajo, es todo lo contrario”, explica.
Alba subraya que “en As San Lucas pasan cosas que no pasan en ningún lado, porque pasar los caballos así por las calles creo que no pasa en ningún otro lugar. Ese ruido que hace por las calles es muy bonito. Y después, todos los caballos juntos en la feria, creo que es algo que no se ve a diario”.
El relevo generacional es muy importante para que esta tradición continúe viva, y Alba lo tiene claro: su hijo seguirá con ella. “Mi hijo parece que va a seguir con la tradición. Su primer año fue con 5 años solo en el caballo”, recuerda con orgullo.
Tania, Javier y Alba son ejemplo del esfuerzo y la pasión que mantienen viva la feria de As San Lucas. Con su trabajo y dedicación, contribuyen a conservar una tradición que sigue reuniendo cada año a cientos de personas y animales al pie de la Catedral de Mondoñedo.