La Festa Normanda afronta su decimotercera edición con grupos vikingos de fuera y el deseo de un drakkar real

Entre las novedades de este año se encuentran un campamento focego que muestra como vivían los marineros locales y una cena vikinga de cerdo al espeto, así como la representación profesional del milagro de San Gonzalo

Dentro de las muchas fiestas que tienen lugar durante este mes de agosto en Foz, una de las más llamativas y conocidas es la Festa Normanda, en la que se representa la fallida invasión vikinga de la ciudad en el siglo X y la increíble resistencia de los focenses, centrando la narrativa en la leyenda de San Gonzalo, el obispo que, según la tradición, con sus oraciones provocó una tormenta que hundió la flota normanda. Esta fiesta no solo es un atractivo turístico sino también un homenaje cultural que fortalece la identidad local y mantiene viva la memoria histórica del Concello.

Pablo Fraga Castro, presidente de la Asociación Desembarco Normando, ayuda desde el principio de la fiesta, en 2011, pero no fue hasta tres años después cuando empezó a estar involucrado en la organización, quienes “acabamos as festas en setembro e en outubro xa estamos preparando as do ano seguinte”, según afirma.  A pesar de las dificultades económicas, la asociación trabaja incansablemente para conseguir financiación, pues como señala Pablo, “o máis difícil é conseguir cartos": Entre los muchos deseos con los que cuentan en el futuro de la fiesta, siempre que el presupuesto lo permita, Pablo tiene uno claro: "queremos facer un drakkar real, e telo atracado no muelle todo o ano como barco-museo”.

Entre las novedades de esta edición, se incluyen una cena vikinga, que ofrecerá cerdo al espeto, tras la obra de teatro que se representa en el alto de A Grela, el lugar donde el obispo Gonzalo, con su gran cruz, obró el milagro que evitó que los vikingos tomaran la ciudad. Este año la representación será realizada de forma profesional, y guionizada por la escritora Marta Pérez. Así mismo, también se contará con la presencia de grupos vikingos de fuera, "directamente dende Normandía", pero, como comenta Pablo, “aunque este ano imos contar con algúns de fora, gustaríanos ter moitos máis”, aunque por supuesto, siempre condicionados por el presupuesto.

Además del desembarco en la playa de Tupide el sábado y las actividades históricas que recuerdan cómo vivían los vikingos, con talleres de runas y forja, este año, además del campamento normando, se cuenta también con un campamento focego que representa la vida de los marineros locales. Durante la semana habrá música en vivo y espectáculos con malabares de fuego que culminarán la noche del sábado con el funeral vikingo, en el que el jefe será mandado al mar y prendido fuego.

Por último, el domingo es el día de la infancia, con el desembarco infantil, fiesta de la espuma y otras actividades para los más pequeños. Para Pablo, "é a parte máis divertida, eles pásano moi ben e nós tamén", aunque eso también es, en parte, porque por fin se pueden relajar. "Os mellores momentos son a semana previa e a semana posterior, durante a festa non o pasamos tan ben", asegura.

La Fiesta Normanda es para la asociación y sus participantes una muestra de orgullo y identidad local, que sigue creciendo gracias a la incorporación de gente nueva con ideas frescas: “Este ano entrou xente nova á comisión, que ten ideas novas e como hai xente que quere darlle un empuxón, pois estou pola labor”. A la pregunta de cuánto tiempo más se ve al frente del Desembarco, Fraga responde entre risas "depende do que diga a muller", aunque luego aclara que "ata o quince ou vinte aniversario eu conto estar". Mientras tanto, el deseo de consolidar la fiesta en el tiempo permanece intacto: “a festa está moi consolidada, é unha das maiores festas que ten o Concello, pero ata que teñamos relevo xeracional, iso vai ser máis difícil", concluye Fraga.

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