Lonjas de todo el país y, también del Occidente asturiano, permanecen en silencio este lunes. El bullicio se ha trasladado a las calles, donde armadores y profesionales de la flota artesanal protestan por la nueva legislación europea respecto a los cupos y también al Diario Electrónico de A Bordo (DEA).
“Sostenibilidad sí. Burocracia imposible, no. Ese es el mensaje que hoy lanza la flota asturiana donde algunos de sus armadores se han desplazado hasta la concentración que tendrá lugar en Madrid en rechazo a las nuevas medidas del Reglamento de Control que afectan al DEA”, explica la Organización de Productores Artesanales del Principado de Asturias (OPA-Asturias).
En la Federación Asturiana de Cofradías de Pescadores lamentan la reducción propuesta por Europa de un 70% en el caso de la pesquería de la xarda (la caballa). Una especie que, si bien no está en buen momento (tal y como reconoce el sector), representaba “hace años un 60% de la facturación de muchos pesqueros”, siendo junto al bonito una de las pesqueras más importantes de la flota asturiana.
También el abadejo, lleva unos años con reducción de cupo y ahora se plantea un 30%. “Ahora mismo se pueden pescar 5 kilos diarios los barcos que no son de palangre de fondo y diez, los que sí lo son”, explican los marineros. El abadejo, por cierto, “mantiene un muy buen estado de salud”, señalan, quienes también ven problemáticas con el cumplimiento de los nuevos mecanismos de control.
Entre otras cuestiones, el sector critica el tener que apuntar todo el pescado que entra en el barco antes de entrar a puerto y que, “si te pasas un 20% de lo que estimas que pueda pesar el pescado, la multa es de 3.000 euros”, comentan en Puerto de Vega (Navia).
El sector, asegura, “no se niega a transmitir información, pero quiere medidas acordes a la flota”. “Cuatro horas antes de entrar a puerto tienes que decir a qué puerto vas y qué cantidad de pescado llevas. Aquí hay barcos que están a 10 minutos de puerto, cuando acabas la faena no vas a estar cuatro horas esperando para entrar en el puerto”, critican marineros asturianos.
En la Consejería de Medio Rural, tienen también clara su postura. Piden una aplicación flexible del Reglamento Europeo de Control para proteger la pesca de bajura y, si bien el Principado comparte los objetivos del reglamento —reforzar la trazabilidad, mejorar el control, garantizar la seguridad alimentaria y combatir la pesca ilegal—, advierte también de que “la aplicación literal y sin adaptación de ciertas obligaciones resultan muy difíciles de cumplir” para una flota como la asturiana.
El Gobierno de Asturias defiende que “cualquier regulación debe equilibrar sostenibilidad y viabilidad económica” y pide que la aplicación del reglamento sea progresiva, flexible y adaptada a la realidad de la pesca de bajura del Cantábrico. “Las características de la flota asturiana —mareas cortas, limitaciones tecnológicas a bordo, artes multiespecie y proximidad a puerto— hacen necesario ajustar determinadas obligaciones para evitar que una normativa concebida para otros segmentos ponga en riesgo la rentabilidad, la actividad diaria y el relevo generacional”, aseguran en la consejería.
El departamento liderado por Marcelino Marcos “seguirá actuando como interlocutor activo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, defendiendo propuestas constructivas que permitan avanzar en trazabilidad y control sin comprometer la viabilidad de un sector esencial para las comunidades costeras, la cohesión territorial y la soberanía alimentaria”, subraya el Ejecutivo asturiano.