Gastronomía, música en directo y «un ambiente incomparable» inundan la octava edición del festival, que homenajeó al fotógrafo Alejandro Braña
Hace una semana que se anunciaba su regreso y sí, al fin, ¡Volvieron os americanos a Boal!. Representar aquellos emocionantes regresos a casa de quienes una vez cruzaron el charco con muy poco, así como honrar el movimiento de la emigración asturiana a Latinoamérica y lo que supuso en el desarrollo de muchos pueblos, son las principales motivaciones del festival indiano de Boal. Una de las citas más secundadas y pintorescas del verano en el Occidente asturiano que, este fin de semana, reunió centenares de personas.
Si los pueblos se vuelcan con sus fiestas, lo de Boal y la fiesta indiana es un capítulo aparte. Establecimientos y bares decorados para la ocasión, un programa repleto de actividades para todos los públicos, vestimentas dignas de admirar y hasta códigos ‘QR’ por las calles para que los participantes puedan aportar (a través de un formulario) su opinión sobre el festival.
«Es un homenaje a quienes tuvieron que abandonar Boal y nunca se olvidaron de sus orígenes», contaban, este domingo, en «la Milla indiana». Así fue como el fotógrafo Alejandro Braña bautizó a la capital boalesa, tras comprobar en su primera visita que «en exactamente 1.852 metros, el equivalente a una milla, se alzaban casi una veintena de casa financiadas con dinero americano, tan solo entre los años 1910 y 1925».
A Braña, los boaleses le rindieron homenaje en esta octava edición del FestiBoal Indiano, donde no faltó, por supuesto, la llegada de los Haigas, la música en directo, los mojitos y la multitudinaria comida de hermandad a base de deliciosa paella. En el apartado gastronómico, también participó con una demostración, el chef coañés Elio Fernández, del Restaurante Ferpel Gastronómico. El Estrella Michelín enseñó a elaborar y degustar una exquisita «Ropa vieja cubana» y un flan de calabaza. Con ayuda, eso sí, de los más pequeños.
«Es una de esas cosas a las que hay que venir cada año. Porque el ambiente es incomparable y, además, para toda la familia», destacaban unos de los visitantes naviegos, que subieron desde la costa a disfrutar, con sus atuendos blancos.
También lo vestía el alcalde, José Antonio Barrientos, y el director general de Reto Demográfico, Marcos Niño, que se dejó caer por la celebración. Juntos admiraron el mural homenaje a los emigrantes, pintado por la artista María del Roxo, y también un autobús clásico cedido por ALSA para la ocasión. Otros representantes políticos locales y regionales, como el líder popular, Álvaro Queipo, tampoco quisieron perderse la fiesta.
Las Escuelas Graduadas (con visitas guiadas durante el fin de semana) y un especial lavadero, que también fue espacio de celebración, son algunos de los rincones imperdibles de la ruta indiana en Boal. Uno de los itinerarios más pintorescos que se pueden disfrutar en la comarca Parque Histórico del Navia «y que no deja indiferente», defienden en la zona.