A sus 42 años, es madre de un hijo y aún espera seguimiento, tras una nefrostomía y un intenso dolor que no la abandona
Aunque lo relata con pasmosa normalidad, el viacrucis que describe no puede ser normal. ‘Normales’ — le decían — eran los dolores que tenía cada mes con la menstruación. “Pero no, no es normal que la regla duela así”, asevera esta veigueña de 42 años, con diagnóstico tardío de Endometriosis. Cuenta su historia a AQUÍ DIARIO, porque no quiere que nadie pase (a ser posible) por lo mismo, y para que se investigue una enfermedad que afecta a más de 2,5 millones de mujeres en España, según los últimos datos de los colectivos de afectadas.
“Ponía una sábana encima mío y me dolía”, explica la veigueña, que prefiere el anonimato. Desde los dieciséis años tomando la píldora, sopesó que el dolor viniera de una “colitis ulcerosa”, pero los médicos descartaban esa opción. Una visita al ginecólogo por el dolor continuo hizo que le pusieran un Dispositivo Intrauterino (DIU). “Me desmayé tres veces mientras me lo ponían”, cuenta la mujer que, en su particular calvario, llegó también al Servicio de Traumatología.
“Tenía dolor en el lado izquierdo y me pinchaban para la lumbalgia. El traumatólogo me hizo una resonancia y me derivó a Urología y Ginecología”, cuenta la paciente veigueña. Era entonces noviembre del pasado año 2024 y la cita recomendada por el traumatólogo todavía se fijaba para el 21 de abril de este 2025 en el Hospital comarcal de Jarrio.
Ya desesperada por convivir con tal dolor, la mujer acudió a un profesional por su cuenta, el primero que le habló de Endometriosis. Esta es una enfermedad crónica, generalmente progresiva e incapacitante. “Afecta a un número importante de mujeres, entre un 10 y un 15% de la población femenina, lo que se traduce en más de 2 millones en España, 14 millones en Europa y 176 millones en todo el mundo”, señala la Asociación de Afectadas de Endometriosis Crónica Estatal (ADAEC).
Ligada al “endometrio”, la endometriosis es una enfermedad exclusivamente ligada a las mujeres que “consiste en la implantación y crecimiento benigno de tejido endometrial fuera de su lugar habitual, siendo las localizaciones más frecuentes el ovario y el útero (ambas ocupan el 75% de los casos)”, detalla ADAEC. Si bien, según sea el grado y evolución de la enfermedad se pueden ver afectados más órganos como el colon, la vejiga, los uréteres, los riñones, el bazo, la vesícula, el hígado o incluso el pulmón.
La de esta veigueña de 42 años que comparte su historia es una “endometriosis profunda”, que le afecta al útero, uréter y el ovario izquierdo y que la llevó al quirófano. El urólogo que consultó le pidió “una resonancia de alto campo” preocupado por la “hidronefrosis”. Eran los meses de noviembre y diciembre de 2024.
Con los informes del profesional privado, la joven acudió a su médica de cabecera, “que se portó de maravilla, la verdad, y me pidió consulta con el urólogo que venía a Jarrio una vez por semana”. De urgencia llamó al HUCA y en enero le practicaron la nefrostomía.
Llegaron después “cinco meses con una bolsa” y una llamada de la Unidad de Endometriosis hablando de una operación complicada ("tenían que quitarme todo menos el ovario derecho y hacerme una reconstruccion de uréter"). Un catéter, mucho dolor en el lado izquierdo y dificultad para orinar afectaban a la veigueña, a quién Inspección llamaba, mientras tanto, para reincorporarse al trabajo.
“Logré que me mirara el urólogo. Habría hidronefrosis otra vez y aún ahora sigo teniendo dolor”, cuenta. Sobre la Endometriosis relata dolor crónico que impide vivir. Sin tratamiento, la endometriosis “es una enfermedad incapacitante” y, como confiesa esta paciente, “muchas veces, no ves salida”.
“Cuando una persona está en la cama porque le duele la regla… no es normal. Me siento abandonada, la verdad. Necesitas un seguimiento y que te expliquen cómo vas a sentirte y que haya un poco de empatía”, reivindica esta veigueña, que forma parte del colectivo “Esendo”. Un grupo, un apoyo para muchas, una comunidad donde no sentirse sola. “Que toda mujer insista, que la miren”, resume, esperando aún algo que mitigue su dolor.