El gran salto de La Peruyeira: nuevo encargado, más vacas y más leche y una finca ‘inteligente’ para dar el mejor pasto

Por la izquierda, Javier Álvarez y Felipe Fernández, encargados de Peruyeira. Foto: Ángela Rodríguez

El ingeniero Javier Álvarez da el relevo a Felipe Fernández al frente de la explotación ganadera, que aumentará su productividad gracias a la tecnología y la inteligencia artificial

La Peruyeira, con nombre propio y ubicada en Tol, ya es una ganadería destacable. En cifras: más de 400 cabezas de ganado; 250 de leche y un sistema de pastoreo en extensivo que la hace sobresalir entre otras explotaciones de la zona. Ahora, a la vez que afronta un ‘relevo’ en el mando, se asoma también a un nuevo proyecto de la mano del CTIC (Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación) que hará que aumente la productiva (y, por tanto, los beneficios) y también el bienestar de los propios animales. 

Lo explicaba, esta mañana, el nuevo encargado de la explotación, Javier Álvarez. Natural de Ribadeo e ingeniero agrónomo, ha trabajado durante más de una década en proyectos de investigación con embriones para la Xunta de Galicia y desembarca en Castropol con ganas de sumar experiencia e ilusión por el cambio.

“El nuevo proyecto que afrontamos busca robotizar la granja en tema de ordeño y darle a las vacas bienestar, sobre todo en invierno, que puedan estar en el interior y tener acceso a la comida durante toda la noche y dormir bajo techo. También se harán instalaciones nuevas y, las actuales, se aprovecharán para la recría, que aumentará”, detalló durante la visita de diferentes profesionales a la ganadería castropolense. 

La puesta de largo del proyecto con el CTIC (que atañe, fundamentalmente, al estudio, mejora y potenciación de los pastos con los que se alimenta el ganado) sirvió de marco para una visita a la explotación que, paralelamente, incrementará su tamaño, tanto en número de cabezas como de infraestructuras. La intención es “hacer tres ordeños al día en las vacas de alta producción, porque también las beneficia. Son vacas mejoradas científicamente para la alta producción y necesitan bajar ese peso que tienen en la ubre. Hay mas granjas con ordeño robotizado en la zona pero esta, sin duda, será una de las más grandes de Asturias”, asegura Álvarez. 

Su incorporación al proyecto La Peruyeira, hace dos meses, sirve de “relevo” al trabajo que Felipe Fernández desarrolló en la finca durante casi tres décadas. Comenzó a trabajar allí cuando el propietario era el abuelo de Álvaro Platero (presidente de Astilleros Gondán y actual dueño de la finca) y guarda un sinfín de datos y aprendizajes en su memoria, que comparte con generosidad. 

“Trabajamos unas nueve personas normalmente. Y ahora estamos en un nuevo proyecto para ir a vacas de mayor producción. Por eso, por las noches las vamos a estabular aunque sigan en pastoreo. En total manejamos alrededor de 186 hectáreas de terreno (135 propias y otras arrendadas)”, cuenta Felipe Fernández, en el transcurso de la visita a la ganadería. 

Uno de los animales en la ganadería Peruyeira. Foto: Ángela Rodríguez 

La cuadra es el primer punto de la jornada, organizada por el CITC, en colaboración con La Peruyeira y Fundación Caja Rural de Asturias. Allí, una muestra de animales se dejan fotografiar por los invitados. “Ahora estamos en unos 30 litros de media de producción y contamos llegar a unos 40 o 42 litros de media”, señalaba el nuevo gerente. 

El plazo para que las vacas estén incorporadas a las nuevas instalaciones es de un año, año y medio. Por el momento, no se desvela la inversión, de un proyecto que está en proceso. Actualmente, los partos son estacionales y se concentran entre noviembre y marzo. Diversificarlos para que haya producción durante todo el año es otro de los objetivos. 

La segunda parada de la visita (a unos 3 kilómetros de la explotación ganadera) es la finca La Peruyeira: el espacio que se convertirá en un “laboratorio vivo” con la ayuda del CITC. Actualmente, la finca está dividida en parcelas de entre 1'5 y 3 hectáreas de extensión “y hacemos ensilados para que las vacas pasten la mejor calidad de hierba posible”, explican los trabajadores. La pretensión del CTIC es desarrollar en Tol “un modelo de finca inteligente, donde la Inteligencia Artificial salvaguarda y evoluciona el manejo tradicional del campo”. 

Pablo Coca, Álvaro Platero Alonso y Eva Pando. Foto: Ángela Rodríguez 

A través de tecnologías vinculadas a inteligencia artificial, sensórica y análisis predictivo, “CTIC ya trabaja en el desarrollo de sistemas capaces de recoger información del entorno, analizar grandes volúmenes de datos y generar herramientas de apoyo a la toma de decisiones en el ámbito agrario y ganadero”. Esta iniciativa da continuidad al trabajo desarrollado por CTIC y la Fundación Caja Rural de Asturias en el marco del proyecto AgroSTEAM, un programa orientado a acercar la innovación tecnológica y la digitalización al medio rural asturiano. 

“Los guardianes del territorio, que son esos agricultores, ganaderos y habitantes del medio rural que con su actividad han modelado durante siglos lo que hoy conocemos como paisaje natural, poseen un conocimiento de altísimo valor, generado con el paso del tiempo y muchas veces transmitido de forma oral y no documentada. Son prácticas y manejos que responden a los principios de lo que hoy denominamos sostenibilidad, economía circular y de proximidad. Desde CTIC buscamos digitalizar y potenciar ese saber analógico a través de la inteligencia artificial, haciendo que la tecnología aprenda de la tradición para garantizar la resiliencia y el futuro de nuestro territorio”, señalaba, desde Tol, Pablo Coca, director general de CTIC Centro Tecnológico. 

Vacas de Peruyeira pastando en la finca homónima. Foto: Ángela Rodríguez 

A su lado, Eva Pando, directora de la Fundación Caja Rural de Asturias, destacaba la importancia de utilizar la tecnología para hacer “menos penoso” el trabajo en el campo gracias. “Es importante para que los jóvenes lo vean atractivo. Si no, no es competitivo. Vemos la tecnología en collares virtuales, en el ordeño…Todo no solo mejora la productividad económica del litro de leche sino que mejora la calidad de vida de las personas que se dedican a ello”, subrayaba la ingeniera.