Seprona detiene a un ganadero por el vertido de purín que dejó sin agua potable a varios pueblos de Castropol: estos son los delitos que se le imputan
Las investigaciones llevadas a cabo por los agentes estiman que arrojó a un monte cercano al cauce del río Berbesa entre 55.000 y 65.000 litros de excrementos
El pasado miércoles 23 de julio, el Ayuntamiento de Castropol alertaba de la contaminación del agua del suministro de las parroquias de San Juan de Moldes, Barres, Castropol y Figueras. La declaraba no apta para el consumo, en base a los análisis llevados a cabo por los profesionales; los mismos que, el viernes 25, arrojaron, nuevamente, resultados compatibles con la potabilidad.
Cuatro días después de restablecerse el suministro, este pasado martes 29 de julio, la Guardia Civil detenía al responsable del vertido que contaminó el agua. Un ganadero de Castropol que, según la investigación policial, vertió al monte entre 55.000 y 65.000 litros de purines.
El hombre es un rostro conocido ya para los agentes, ya que su explotación ganadera había sido denunciada por el Seprona con anterioridad por hechos similares. En esta ocasión fue detenido como supuesto autor de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente por afección al cauce del río Berbesa, y otro contra la salud pública por la afección a la captación de agua potable y corte del suministro de las poblaciones de Barres, Figueras y San Juan de Moldes. «De lo actuado entiende el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Castropol», confirma la Guardia Civil.
La voz de alarma saltó la tarde del martes 22 de julio. En torno a las 16.30 hora, vecinos de las parroquias afectadas realizaron varias llamadas al ayuntamiento comunicando que el agua del grifo salía sucia y con mal olor. Tras lo que la empresa suministradora realizó los pertinentes análisis del agua, declarándose finalmente “no apta para el consumo”.
«Tras determinar que la contaminación pudiera venir de algún vertido al río de donde se toman estas aguas, se comunicó este hecho a la Guardia Civil de Luarca, para poder determinar con precisión el origen del mismo. En la tarde del día 23, la Patrulla de Protección de la Naturaleza de Luarca comenzó las investigaciones. Tras recorrer el curso del río Berbesa, donde se encuentra la captación del agua potable, los agentes percibieron la turbidez del agua, tomando muestras del mismo», detalla la Guardia Civil.
Si bien «no fue fácil dar con el punto del vertido», los agentes dieron con la clave aguas arriba del río Berbesa, «en un arroyo afluente de este río, que discurre a través de monte cerrado de vegetación». «Se pudo verificar que la turbidez iba en aumento, unido a espumas, restos sólidos depositados en el cauce, además del aumento en la intensidad del olor a purín. Se pudo constatar que el vertido provenía de ladera arriba a través del monte, donde se localizó un área con varias zonas de vertido de descarga habitual de una cuba de purines», explican en el Cuerpo.
Una vez obtenido el punto inicial del vertido, las gestiones realizadas por el Seprona les llevaron hasta el dueño de una ganadería ubicada en una zona próxima. Según se pudo saber posteriormente, esta ganadería transportaba los purines desde la ganadería hasta ese punto, con una cuba y un tractor, supuestamente por tener sus depósitos llenos.