Clandestías actúa en Coaña dentro de «Atardecer en el Faro»: «Es un espectáculo con el mar de fondo»

El Cabo San Agustín, en Ortiguera (Coaña), acoge este jueves una nueva edición del ciclo «Atardecer en el Faro», una cita cultural que une música y paisaje. El grupo de pandereteras Clandestías será el encargado de poner banda sonora a esta experiencia, que la alcaldesa Rosana González define como «un espectáculo con el mar de fondo»

Por tercer verano consecutivo, el concejo de Coaña ha convertido el Cabo San Agustín, en Ortiguera, en escenario privilegiado de una propuesta cultural tan sencilla como atractiva: conciertos al atardecer, al aire libre, junto a los faros que custodian este rincón del litoral asturiano. Una cita que, sin grandes montajes ni estridencias, ha logrado consolidarse en la agenda estival de la comarca.

La iniciativa, promovida por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Coaña, lleva por título Atardecer en el Faro y fusiona paisaje, patrimonio y música en directo. Este año, la encargada de dar forma sonora a la velada será Clandestías, un grupo de pandereteras formado por mujeres de la zona, surgido en el seno de la Escuela Municipal de Música.

«La verdad que es un espectáculo escuchar música en directo en un lugar tan privilegiado como es el Cabo San Agustín, con el mar de fondo. Si coincide con una buena tarde, tiene muchísimo éxito», explica la alcaldesa, Rosana González, convencida del valor de esta propuesta, tanto por su dimensión cultural como por su respeto al entorno.

La cita está prevista para el jueves 31 de julio a las 20.00 horas, y no podría tener mejor telón de fondo: el mar Cantábrico extendiéndose hasta el horizonte, los acantilados bajo la luz dorada del ocaso y el ambiente relajado de quienes se acercan a disfrutar sin prisa. Como cada año, no hay escenario, ni gradas, ni artificios. Algunas sillas, espacio para sentarse en los muros del entorno y mucha libertad para que el público se mueva, contemple, escuche, o simplemente respire.

El grupo Clandestías es, en cierto modo, la personificación del espíritu de esta actividad. Formado por mujeres de Coaña y concejos limítrofes, nació en la Escuela de Música bajo la tutela del músico Javi Tejedor, quien en ocasiones las acompaña al acordeón. Su repertorio recupera cantares tradicionales asturianos, con un trabajo vocal y rítmico que bebe de la memoria oral y que conecta de lleno con la identidad local.

«Lo hacen de maravilla», señala Rosana González. «Son mujeres muy comprometidas con la cultura de la zona, con muchas ganas, y este tipo de oportunidades ayudan a darles visibilidad. Van a tener mucho éxito y larga vida».

Además, la programación de Atardecer en el Faro ha apostado siempre por poner en valor el talento próximo. En ediciones anteriores pasaron por este rincón artistas nacidos de la propia biblioteca municipal o agrupaciones de música tradicional asturiana, manteniendo siempre el vínculo con el territorio como base de la propuesta.

Una fórmula sencilla que funciona

Uno de los grandes logros de esta iniciativa es que no necesita grandes medios. No transforma el espacio, no lo llena de estructuras. Lo aprovecha tal como es. «No alteramos prácticamente el entorno. Solo música. Y ese espacio, como decía antes, es privilegiado para la vista y para el oído», destaca la alcaldesa.

Y así, sin más pretensión que la de disfrutar juntos de un momento bonito y compartido, Atardecer en el Faro suma ya tres ediciones. No es un festival, ni un concierto al uso. Es, más bien, un homenaje a lo sencillo, al momento presente, y a la capacidad de la música para resonar más allá del escenario.

El público, que suele acudir con antelación para encontrar su rincón preferido entre los muros de piedra, disfruta también de los paseos por la zona, las fotografías junto a los faros y ese instante casi ritual que supone ver ponerse el sol entre notas musicales.

Atardecer en el Faro es una invitación a bajar el ritmo, a mirar con otros ojos y a celebrar lo propio sin artificios. La entrada es libre y gratuita. Solo hace falta estar allí.