Detrás de las luces: estas son las ingeniosas decoraciones navideñas (y la unión vecinal) de los pueblos del Occidente asturiano

Por la izquierda, el árbol del Museo de Grandas de Salime; uno de los árboles hechos con palés en Santalla de Oscos; detalle del Belén en el Hospital de Jarrio y árbol de ganchillo de Boal.

Un árbol de madera con despertadores en Grandas y un Belén con viales de inyección en Jarrio se suman al Nacimiento de ganchillo en Boal y originales ‘bastones de caramelo’ en Piantón

Dicen que “la necesidad agudiza el ingenio” y las vecinas y vecinos del Occidente asturiano son (en muchos casos) la prueba viva de ello. De la escasez de medios nacen algunas de las iniciativas comunitarias más especiales, y se resuelven las necesidades a través de “sestaferias”, las “xuntanzas” o hasta las “polavilas”.

En época navideña, son muchos quienes pasan horas y horas con la cola y la purpurina, sobre todo “para que los más pequeños tengan ilusión y el pueblo brille todavía más”, cuentan en Santalla de Oscos. Allí, el vecindario, en colaboración con el Ayuntamiento, se ha volcado para adornar las calles “todo con materiales reciclados”. Estrenan bosque en la Plaza Sargadelos y un photocall navideño, donde no falta la alfombra roja y el Buzón Real para hacer llegar las cartas a Oriente. 

Nuevo 'photocall' en Santalla (Santa Eulalia de Oscos). Foto: A.S.

Renos, muñecos de nieve, un tren hecho por los más mayores, guirnaldas, lazos y, por supuesto, luces completan la estampa navideña del territorio ferreiro. “¡No falta un detalle!”, celebran en el pueblo, que también ha instalado el tradicional Nacimiento en la iglesia parroquial. 

Tampoco en Piantón, que celebró este fin de semana su mercado navideño, hay falta de luces. Allí reinan las referencias a Papá Noel y los bastones de caramelo, en un pueblo acostumbrado a espadas medievales. Mano a mano, los habitantes del pueblo han construido los adornos, animados, entre otros, por la Asociación Honor del Suarón. Está decidida a poner Piantón en el mapa, y lo consigue con las mejores alianzas.

Uno de los bastones de caramelo que decoran el pueblo veigueño de Piantón. Foto: Á. R. 

En la comarca vecina del Navia, en Boal, las vecinas hacen de las agujas de tejer su emblema. El proyecto ‘Tejiendo Boal’ surgió hace años y hoy se traduce en adornos únicos que diferencian la villa boalesa en todo el Occidente. Espectacular su Belén de ganchillo en el histórico lavadero y un árbol de más de cinco metros y mil “cuadraditos de ganchillo”. 

Mano a mano trabajaron también los vecinos del barrio coañes de ‘El Cañón’, colocando luces y, mención aparte merece la Asociación de Madres y Padres (Ampa) del colegio de Vegadeo que ha creado un auténtico poblado navideño en el Parque de Medal. Devolver el brillo navideño a la capital veigueña y cuidar la ilusión de los más pequeños eran las principales motivaciones de su unión. Y no han dejado de cosechar halagos. 

Belén navideño en el hall del Hospital comarcal de Jarrio. Foto: Ángela Rodríguez 

La magia navideña parece, por momentos, poder con toda la desesperanza. En el Hospital de Jarrio también se celebra, porque hay mucho por lo que hacerlo. Recientemente, pacientes y profesionales recibieron la visita del alumnado de la Escuela municipal de Música de Navia (que les sorprendió con villancicos) y en el hall, el equipo del centro ha montado, además, un Belén muy particular. 

Hecho con pulverizadores y viales de inyección a modo de alforjas, el Nacimiento representa a sus Majestades de Oriente y, por supuesto, a la familia del Misterio. Eso sí, con mascarilla y a las puertas del Hospital de Jarrio, al que han identificado con la misma colorida cenefa de la fachada que lo identifica. 

Árbol hecho por el artista Rubén Prieto, en el Museo de Grandas de Salime. Foto: Museo Grandas de Salime. 

En la misma comarca, el Museo Etnográfico ‘Pepe El Ferreiro’ de Grandas de Salime acoge en sus inmediaciones un árbol muy especial, creación del artista Rubén Prieto a base de ruedas de carro de madera y despertadores en lugar de bolas. Tanto el Museo como el Restrepo (bar tienda del que Prieto es uno de los impulsores y gerentes) son paradas imprescindibles en la ruta por el Occidente asturiano estas navidades.