Dos amigos, Restrepo y Prieto, se asociaron para levantar este templo del arte local y los sabores de la tierra, que enamora visitantes y peregrinos de los cinco continentes
En el corazón de Grandas de Salime, una tierra tan peregrina como acogedora, se levanta un ultramarinos que condensa la esencia congregadora del lugar. También, la personalidad de sus ‘dueños’: Rubén y Natalia (ella de apellido Restrepo). El establecimiento es un espacio creado por sus propias manos, impregnado totalmente de “la convergencia de dos mundos distintos” y del propio carácter de ambos. Un bar tienda del siglo XXI, dicen en el Occidente asturiano, para el que este par de amigos ha conseguido un nuevo Solete Repsol.
Natalia Restrepo se crió en Gijón pero, hace ya más de una década, volvió a Pesoz, tierra natal de su familia. Junto con su socio, Rubén Prieto, abrió ‘Ultramarinos Restrepo’ en un local que antes fue supermercado bajo el nombre ‘Casa Cachafeiro’. “Aquí se come, se bebe, se conversa, se vive”, dicen los propietarios. Y la clientela, da fe.
Es realmente difícil entrar en Restrepo y no enamorarse. Los productos son de primera y de kilómetro cero, el trato, exquisito y la decoración, uno de los aspectos más alabados y destacables, sin duda. Restrepo y Prieto querían que fuera “un lugar diferente” y lo consiguieron con diseño propio. Comprar de charcutería y tomarte un vinín de la tierra con tu vecina, es posible en este bar tienda grandalés.
Además del ultramarinos, Restrepo cuenta también con varias habitaciones donde guarecerse del mundo. “Son habitaciones sencillas, luminosas y cómodas. Cada una guarda un detalle único, una obra, una historia. Los muros se visten de arte local, con obras de Alicia Larsson, Xosé Luis Otero, Nuria Lago y Rubén Prieto”, explican en Restrepo. Porque “dormir no es solo descansar”.