El calor que desprendían las pulperías y el que dejaba por dentro el 'vinin' del bar hicieron falta para paliar el frío que, está mañana, hacía en La Garganta. El puerto de montaña, conocido por su casi característica niebla, recibió varios centenares de personas que acudían a la Feria de San Miguel, y les dio la bienvenida con lluvia y aire.
Aunque al mediodía, el clima casi obligaba a marcharse, la mañana rindió y fue buena en ventas. El protagonista fue el ganado, tanto vacuno como equino, que venía de diferentes ganaderías de la comarca. "Casi hay más que en Santa Ana", comentaban algunos vecinos de la zona.
La de San Miguel es, junto a la de Santa Ana, dos de las ferias ganaderas más míticas de la zona. La de septiembre tiene "más 500 años de tradición", presumen en Villanueva de Oscos. Cuyo alcalde, Abel Lastra, recorrió el recinto acompañando al director general de Gestión Forestal.
Con las tradicionales pulperías, el bar regentado por vecinas y los tradicionales puestos de agroalimentación la feria toma forma. Quesos, miel, embutido, pan... el encuentro es una oportunidad para llevarse a casa productos de primera, además de "socializar y encontrarse con gente de otros concejos", cuentan los oscenses.
En La Garganta tampoco faltaban los puestos de ropa de abrigo con polares y calcetines, "que buena falta hacen", confesaban los vecinos de la montaña. El otoño ya está aquí y parece que uno nunca termina de acostumbrarse al frío.