La Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha abierto la temporada de pesca del salmón en Asturias con 3.739 licencias y una nueva regulación que reduce de forma significativa las capturas para adaptarse a la situación actual de las poblaciones fluviales
Cada primavera, cuando los ríos asturianos comienzan a llenarse de cañas y expectación, regresa una de las tradiciones más arraigadas del norte: la pesca del salmón. Pero este año la temporada llega marcada por un cambio importante. Mientras pescadores y aficionados se reúnen en Cornellana para celebrar la Feria del Salmón Capenastur, las nuevas normas obligan a mirar al río con más prudencia que nunca. Menos capturas, más control y una clara prioridad: asegurar el futuro del “rey del río”.
La temporada de pesca del salmón en Asturias arrancó este fin de semana con la concesión de 3.739 licencias por parte de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria. A estos permisos se suman 1.499 licencias interautonómicas, que permiten capturar trucha y salmón en varias comunidades, así como 6.184 licencias para la pesca de trucha.
El director general de Planificación Agraria, Marcos da Rocha, dio a conocer estos datos durante la inauguración de la XXVI Feria del Salmón Capenastur, celebrada en Cornellana, donde destacó que la nueva normativa busca equilibrar la tradición pesquera con la conservación del ecosistema fluvial.
El principal cambio es la reducción del 75% en las capturas permitidas. A partir de esta temporada, cada pescador podrá capturar un máximo de dos salmones al año, pero solo uno podrá sacrificarse. La segunda captura deberá devolverse al río o, en su defecto, optar por dos capturas sin muerte.
Esta medida responde a los estudios técnicos que detectan una disminución en el número de salmones adultos, aunque también apuntan a una mejora en el reclutamiento de juveniles, lo que abre una puerta a la recuperación de la especie si se mantienen las medidas de protección.
Además del límite individual, también se reducen los cupos globales por río, que pasan de 620 salmones en 2025 a 154 en 2026, aproximadamente una cuarta parte. La distribución por cuencas queda fijada de la siguiente manera:
- Nalón–Narcea: 60 salmones (25 en zona libre)
- Sella–Piloña: 52 salmones (21 en zona libre)
- Cares–Deva: 30 salmones (12 en zona libre)
- Esva: 5 salmones
- Eo: 7 salmones
Estos límites podrían incrementarse hasta un 30% si antes del 10 de junio se registra una buena entrada de salmones en los ríos.
La regulación también introduce cambios en los horarios de pesca. El inicio de la jornada se retrasa media hora por la mañana y el cierre se adelanta el mismo tiempo por la tarde, lo que supone una hora menos de actividad diaria. Según la administración, esta medida busca mejorar las condiciones de visibilidad y reforzar las tareas de vigilancia.
Otra de las novedades afecta a las zonas de pesca. En el principal tramo salmonero del río Narcea, la actividad quedará restringida únicamente a cotos a partir del 1 de junio, mientras que las zonas vedadas se amplían para crear refugios naturales para la especie.
Asimismo, todas las zonas altas de los ríos quedarán cerradas a la pesca desde el 15 de junio, con el objetivo de proteger a los salmones durante su remonte.
La temporada se prolongará hasta el 15 de julio, un calendario que se ha ajustado a la tendencia observada en los últimos años: los salmones llegan cada vez más tarde a los ríos asturianos. Retrasar la apertura permite que los primeros ejemplares alcancen zonas de refugio antes de que comience la presión pesquera.
En este contexto, la Feria del Salmón Capenastur de Cornellana volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de pescadores, aficionados y amantes de la naturaleza. Allí, tradición y conservación se dieron la mano para recordar que el futuro del salmón asturiano depende ahora, más que nunca, de encontrar el equilibrio entre la pasión por el río y el respeto por su biodiversidad.