Diego Fernández, “Diego Regueiro” para muchos, es ya oficialmente un chef de Estrella Michelín, desde que la Guía le entregase la prestigiosa chaquetilla, este martes, en Málaga. No obstante, en la zona destacan que Diego es de esos a los que nos les hace falta una estrella “para currárselo”, seguir innovando y buscando ofrecer lo mejor a sus comensales.
Natural de Novellana, en el concejo de Cudillero, este cocinero de cuarenta años es “todo humildad”, presumen en el Occidente asturiano. Una tierra, su tierra, que celebra la llegada de una nueva Estrella Michelín, en este caso a la parroquia de Villapedre (Navia). Menos de 80 habitantes, según el INE, tiene el pueblo donde se levanta el Restaurante Regueiro: Tox. A Jesús Vázquez, presentador de la gala Michelín, le costaba pronunciar el nombre por la “x” asturiana. Si bien, ahora, muchos más de los que ya saben dónde queda el pueblo, lo descubrirán gracias a la cocina de Diego Fernández.
“Nos inspiramos en los viajes que hacemos a lo largo del año, Tailandia, India, México… y la cocina callejera de cualquier parte del mundo para elevarla al más alto nivel, para hacer de Regueiro por cocina, espacio, entorno y ubicación un lugar único”, explican en el restaurante. Mucho más que eso, un auténtico “atelier” de la gastronomía donde la experiencia es completa.
Con su característica “cresta”, su chef se enfundó la chaquetilla blanca que le daba la bienvenida a la familia de las Estrellas Michelín y agradecía, este martes, al público, juntando las manos en señal de respeto. También a su equipo, sin el que tiene claro que la fama del restaurante no sería la que es.