La Fundación Manuel Suárez pone en venta la extraordinaria colección de 600 máquinas de coser de Faustino ‘El Sastre’ de El Espín

Imagen de archivo de una de las máquinas de coser de la colección de Faustino González.

La entidad alude a “razones de espacio” e imposibilidad de hacer un correcto mantenimiento del conjunto, con piezas de 17 países diferentes y joyas de hace dos siglos

La ‘Fundación Benéfica’ Manuel Suárez de Navia ha puesto a la venta una de las colecciones más especiales, únicas y colosales del ámbito de la costura: la del Faustino ‘El Sastre’. Así conocido en su zona, el modisto coañés comenzó a coleccionar máquinas en 1966 y tras reunir más de 600 joyas se la vendió a la Fundación en el año 2000, bajo la premisa de instalar un museo, una exposición visitable (que no fue tal). 
 
Así lo recogen los periódicos en aquel momento, atraídos por una colección que se calificó como “la mejor del mundo”. No solo por su tamaño sino por reunir piezas de hasta diecisiete nacionalidades: norteamericanas, alemanas, inglesas, francesas, rusas, checas, suecas… Faustino González ‘El Sastre’ acogió todas las máquinas, casi como un padre. Con el cariño y el mimo de alguien que dedicó su vida al oficio. 
 
Ahora, 26 años después de su compra, la Fundación Manuel Suárez alude a “razones de espacio” y a “la imposibilidad de hacer un correcto mantenimiento de las máquinas” como lo que ha motivado su decisión de vender “la totalidad de la colección”. Hasta el momento se custodiaron en aulas del antiguo instituto agrario Manuel Suárez en la villa de Navia, un imponente edificio sin uso concreto (por el momento). 
 
Según detalla la Fundación, la muestra a la venta incluye 600 piezas, las más antiguas están datadas del siglo XIX. Hay 168 máquinas de Alemania, 164 de Estados Unidos y 109 de España. Llegadas de Reino Unido son 44 y de Francia 33. “En menor número hay de Italia, Suiza, Bélgica, Escocia, Rusia, etc.”, especifican sus vendedores. 
 
Imagen de archivo de una de las máquinas de coser de la colección de Faustino González.
 
Con un total de 135 marcas diferentes, las ‘Singer’ son las más numerosas (127). “De ellas, 100 están fabricadas en Estados Unidos y el resto en Reino Unido”, explica la Fundación. Otras de las marcas presentes en la colección son Lacour Lesage, Union Special, Alfa, Wheeler Wilson, New Home, Sigma, Seidel Nauman y Wertheim. “El estado es aceptable en general, aunque algunas tienen el soporte de madera en mal estado”, reconocen en la Fundación. 
 
Según la información de la época, la primera pieza que formó parte de la colección primigenia de Faustino González fue una Werthein alemana de 1875, que consiguió en el pueblo naviego de Cacabellos y por la que pagó 500 pesetas. 
 
De Faustino se cuenta que solo alcanzaba los 13 años cuando comenzó como aprendiz en la sastrería “Rodríguez” de Navia, hasta el año 1951 en el que fue a trabajar a otra de Avilés. Al cabo de unos meses y “ante el descenso de trabajo” regresa a su casa de Las Cruces, donde poco a poco se hizo con una gran cartera de clientes. En 1956, pudo irse a estudiar a la Academia Rocosa de Barcelona, una de las mejores del país, donde consiguió el título de cortador en tan solo tres meses.
 
Al volver de Barcelona se incorporó al servicio militar en Valladolid, y tras finalizar la instrucción empezó a trabajar por las mañanas en la sastrería del cuartel, y por las tardes en otra del pueblo. En 1962 se instaló en el bajo de la localidad coañesa de El Espín, que sería su lugar de trabajo hasta su jubilación en 1999.