El escolta acompañó a la Peña Madridista ‘La Venera’ en su comida anual y firmó una camiseta con el patrocinio de Reny Picot tras ser recibido por el fundador de la láctea
Algún vecino que, este sábado, paseaba por Navia dudaba dos veces al cruzarse con él. Pero sí, tenía que ser Chechu Biriukov, porque, además de parecérsele “de cara”, sus casi dos metros no pasan desapercibidos. El exjugador de baloncesto, histórico escolta del Real Madrid, estaba de visita en la villa naviega para acompañar a la afición merengue en su encuentro anual.
Concretamente, a la ‘Peña Madridista ‘La Venera’, que celebró su trigésimo sexta comida anual con un invitado de lujo. De madre vasca y padre ruso, Biriukov jugó en las selecciones de la Unión Soviética y España. Está considerado uno de los mejores tiradores de la historia blanca, y entre su palmarés se incluyen una Copa de Europa, cuatro Ligas ACB, cuatro Copas del Rey, dos Recopas de Europa y una Copa Korac.
En total, pasó once campañas en el club madridista, si bien este sábado pisó una pista mucho más modesta. La del polideportivo de Navia, donde jugaban los pequeños del C.B Navia contra el R. Grupo C. Covadonga. Impensable para estos jóvenes jugadores presenciar un saque de honor de un gigante como Chechu Biriukov. Pero pasó. Gracias a la Peña Madridista La Venera.
El colectivo —que disfrutó de su comida de hermandad en su sede, el Restaurante Blanco de La Colorada— le había preparado un buen ‘tour’ por la villa. Y, además, de parada en la cantera del baloncesto naviego, Biriukov también llegó a pueblos del concejo como Anleo, donde visitó la planta de ILAS-Reny Picot.
La multinacional, fundada por Francisco Rodríguez, “patrocinó en su día al Real Madrid, estando Chechu en activo”, cuenta la directiva de ‘La Venera’, que acompañó al ex jugador en la visita a las instalaciones. “Fuimos recibidos por el presidente, Francisco Rodríguez y Chechu aprovechó para firmar una camiseta del Madrid dedicada, con el patrocinio de la industria lechera”, celebran los naviegos.
En total, alrededor de un centenar de madridistas disfrutaron de la jornada de hermandad en Navia y Real Madrid entregó, como es costumbre, sus obsequios (pines y llaveros). La peña del Occidente también repartió bufandas y relojes entre los nuevos socios. Si bien, el mejor regalo fue compartir pasión y afición por el blanco, acompañado de un gigante como Biriukov, “tan grande como humano”.