“En el medio rural afecta, especialmente, la escasez de transporte público, que complica el desarrollo de la autonomía de la persona”, señalan las expertas
El 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Y sí, sigue siendo necesario dedicar al menos un día a reivindicar sus derechos; porque, para no dejar a nadie atrás, las sociedades deben ser cada día más inclusivas. Esa fue, precisamente, la temática central de la jornada promovida por la Fundación Edes, este miércoles, en Navia. ¿Cómo hacer que las comunidades sean más inclusivas? Las respuestas se buscaron en el Casino.
La coordinadora de proyectos de la Fundación Edes, Elena Martínez, hacía un diagnóstico de la situación al inicio de la jornada. Siempre teniendo presente que “las personas con discapacidad pueden contribuir a la sociedad, como el resto”, solo hace falta que el paso se abra, destacó al lado de la regidora naviega, Ana Isabel Fernández.
Es, precisamente, en el concejo de Navia, donde Fundación Edes lleva a cabo un proyecto piloto. “Hemos creado una mesa de inclusión a la que invitamos a agentes sociales, de la cultura, la sanidad, el empleo, servicios sociales, a clubes deportivos, etc, para hacer entre todos un diagnóstico sobre lo que nos faltaría para ser un pueblo más inclusivo”, explica Martínez. Y es que, “a pesar de que la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad ya va a cumplir veinte años, tenemos que ser conscientes de que aún hay muchas brechas o dificultades”, asegura la comunidad de Edes.
Si hablamos específicamente de la zona rural, “nos encontramos con un medio disperso, con escasez de transporte lo que hace más difícil la autonomía de la persona”, explica Martínez. El de la movilidad es uno de los principales escollos, “porque hay que tener en cuenta que muchas personas con discapacidad no son autónomas, no conducen y por lo tanto acceder a los servicios a los que tienen derecho se complica”.
“Siempre tienen que tener alguien alrededor, normalmente la familia, la madre. Las familias vienen durante muchísimos años haciendo este papel de cuidados y de acompañamiento, generalmente las madres dejando de lado sus proyectos laborales. Y luego se encuentran sin pensiones y sin reconocimiento. Ahora habría que tener muy en cuenta a las familias, a la hora de hacer la Ley de Autonomía Personal”, resalta Martínez.
La gerente destaca también la necesidad de acceder a oportunidades laborales como uno de los principales accesos de las personas con discapacidad con las que Edes trabaja. “Las personas con discapacidad tienen deseos como todas las demás. Desde acudir a la piscina de tu pueblo, ir a las actividades a las que van otros niños, querer vivir independiente, tener tu espacio propio, donde puedas decidir tu lo que comes, lo que vistes hasta tener una oportunidad laboral… “, señala Martínez.
En Fundación Edes hace veinte años arrancaron el acompañamiento al empleo,” con una preparadora laboral que hace este acompañamiento paulatino” y también con la puesta en marcha un Centro Especial de Empleo: Finca El Cabillón.
La sesión formativa desarrollada en Navia este miércoles contó con la participación de Raquel Santos, de la Confederación Plena inclusión, coordinadora de la microcredencial "El rol del conector comunitario en procesos de desinstitucionalización”. También, otras entidades del Occidente asturiano como la Asociación Fraternidad se sumaron a la cita.