Diez pilotos, un circuito urbano y mucho gas animaron a la villa naviega, que se vuelca con la prueba automovilística desde hace más de una década
Como los grandes proyectos, el Duelo de Traseras Villa de Navia es fruto del trabajo de mucha gente. Colaboración total de los pilotos y equipos, apoyo incondicional del Ayuntamiento y empuje extra de la hostelería y comercio de la villa hacen que esta prueba automovilística sea una de las imperdibles de los aficionados al motor. Así lo explicaba Hugo González, presidente de la Escudería del Valle Naviego días antes de la competición. Y, llegado el día, ‘la profecía’ se cumplió.
Todos a una en Navia acogieron la competición que, en su duodécima edición, llegó cargada de «caras nuevas y coches inéditos». «Todos los pilotos son debutantes. Cualquiera se puede llevar la victoria. Quizá desde el primero esto no sucediese», señalaba Gonzalez. Finalmente, tras una final muy ajustada, Nacho Cimadevilla se alzó como campeón del Duelo de Traseras Villa de Navia.
Con el dorsal 5 y un BMW E30, Cimadevilla es de esos pilotos que no necesita presentación. «Todos sabemos de su velocidad y del ritmo que está imponiendo actualmente en cada carrera que disputa. Debutó en slalom con 16 años, siendo campeón junior. A los 18 corrió su primera subida con un ax, pasando por el corsa y luego el clio sport con el que ganó el rallysprint de Carbayín. Estas últimas temporadas con el BMW le han servido para dominar la máquina germana a su antojo», explicaba la organización del Duelo al confirmar la participación del piloto.
Junto a él recorrieron el circuito urbano, el belga Angelo Desaeyer con un Ford Escort MKII (Dorsal 1), Iker Etxeberría (BMW M3 E36 – Dorsal 2), Jordi Castaño (BMW M350 E30 Proto – Dorsal 3), David Bardón (Seat 124 2000 – Dorsal 4), Guruz Agirreche (BMW 1M Coupé – Dorsal 6), Xavier Galarraga (Nissan 200 SX – Dorsal 7) y Borja Cotovad (Ford Escort MKII – Dorsal 8). Además, Marco Martin´s a bordo de su Seat 600 Proto, y Samuel Fernández, con su BMW 325i E36, ofrecieron también una exhibición en el marco de la competición.
El circuito donde se disputó el Duelo naviego, cuenta con 1.500 metros de puro asfalto. Los entendidos expliocan que el nivel técnico es alto, con puntos icónicos como la farola central donde se ejecutan los admirados “ceros”. «Aunque no te atrape el mundo del motor, es increíble ver por un día la destreza de estos pilotos», apuntaban algunos vecinos naviegos que se acercaron a disfrutar de la prueba. Enmarcando el evento deportivo, además, el público pudo recorrer la feria Exporacing, con expositores, simuladores, coches de competición y productos para el motor.
«Quién nos iba a decir en aquellos comienzos que por aquí iban a pasar los mejores especialistas en vehículos de propulsión del territorio nacional o que íbamos a recibir visitas de campeones nacionales de rally, mundialistas, etc», señalan en el entorno de la escudería naviega. Un selecto club que, después de este fin de semana, tiene también un nuevo Socio de Honor.
«En esta edición queremos rendir homenaje a un deportista de los pies a la cabeza. Un copiloto, con enorme palmarés, copilotando principalmente a su hermano Sergio, también Socio de Honor de esta escudería. Tanto en 2009 como 2014 fue campeón de España y, también campeón de España de Rallys Todoterreno en 2016. Es un auténtico lujo contar con él», señalaban, el sábado, los naviegos, entregando su especial reconocimiento Socio de Honor a Diego Vallejo.