La plantilla de Ceasa-Ence, “con unidad total”, entra en la huelga indefinida
El Comité de Empresa denuncia la instalación de cámaras “para controlar el piquete y la monitorización de los ordenadores de los compañeros
Con la Borrasca Oriana encima, la plantilla de la fábrica de Ceasa-Ence en Navia sigue resistiendo. Hace meses que conviven con la incertidumbre de si, finalmente, la empresa prescindirá de casi un tercio de la plantilla y ya con el ERE en marcha y tras varias reuniones para negociar, la Dirección solo ha rebajado en siete los puestos de trabajo a amortizar. De 96 a 89.
Es por eso que el Comité de Empresa ha comenzado una huelga indefinida para defender “el empleo de calidad en la comarca”. Eso sí, vigilados por nuevas cámaras de seguridad instaladas a las puertas de la fábrica. “Han instalado masivamente cámaras para controlar el piquete y están monitorizando los ordenadores de trabajadores en planta. Les rogamos que secunden la huelga, no tiene sentido venir a dirigir una fábrica sin producción”, señala el presidente del Comité de Empresa, Javier Zardaín, megáfono en mano.
El ánimo de sus compañeros y compañeras, asegura, es bueno. El proyecto que presentó, hace unos días, la empresa, para la construcción de una nueva planta de celulosa moldeada en Asturias (que implicaría unas 40 recolocaciones) no ha convencido a la plantilla. Tienen dudas y no confían en la empresa. “Han perdido la credibilidad. Si su intención era dividir a la plantilla ha provocado lo contrario, la determinación y la unidad es total”, asevera Zardaín.
Según la última propuesta de la Dirección de Ence, que explican los trabajadores, de los 89 puestos de trabajo a reducir, 49 serían prejubilaciones o salidas voluntarias. “De no haber voluntarios, serían salidas forzosas”, denuncia el Comité, que volverá a sentarse con la Dirección el próximo lunes 16, para seguir negociando.