El Ayuntamiento adquiere en una subasta los escritos del puño y letra del ilustre y datados en torno a 1870
La villa de Campoamor celebra, estos días, el regreso de tres de los manuscritos del prolífico e ilustre escritor: ‘El tren expreso’, ‘Dulces cadenas’ y ‘El quinto no matar’. Tres obras cuyos originales ha adquirido el Ayuntamiento de Navia como prueba de un “compromiso absoluto con la memoria de Ramón de Campoamor”, subraya la alcaldesa, Ana Isabel Fernández.
Escritos del puño y letra por el poeta naviego, los manuscritos recuperados son “tres piezas fundamentales del legado literario de Ramón de Campoamor”, explica el Ayuntamiento, que también se ha hecho con autógrafos de su ilustre vecino. Desde ahora, forman parte del patrimonio documental municipal.
Las obras recuperadas datan en torno al año 1870. ‘El tren expreso’ es un poema en tres cantos que incluye una dedicatoria autógrafa al Premio Nobel de Literatura José de Echegaray, en la que el autor naviego firma como “su admirador y amigo”. Por su parte el manuscrito ‘Dulces cadenas’ “comprende los cantos del primero al cuarto”, según explica el consistorio.
Como curiosidad, ‘El quinto no matar’ “está redactado en el reverso de impresos oficiales de la época”, lo que lo convierte en un ejemplar de gran valor documental. Para Fernández, esta adquisición refuerza la identidad de Navia como “cuna y custodia del legado de Campoamor”. “Es un orgullo que estos documentos originales regresen a casa”, resume.
Esta “operación patrimonial” forma parte de la estrategia municipal para poner en valor la figura y obra del poeta, con motivo del 125 aniversario de su fallecimiento (1901–2026). “Con esta adquisición, el Ayuntamiento de Navia no solo enriquece su archivo histórico, sino que garantiza la preservación y difusión del legado de uno de los poetas más influyentes del siglo XIX español para las futuras generaciones”, aseguran en el consistorio.
La alcaldesa ha querido agradecer, pública y expresamente, la colaboración de Juan Méjica, “cuyo compromiso e interés por el patrimonio naviego han sido determinantes en esta operación, al ser quien dio el aviso al Ayuntamiento sobre la celebración de la subasta, permitiendo así que el consistorio pudiera concurrir a la misma con éxito”.
Fue el 9 de marzo de 1862 ocupó su asiento en la RAE el poeta asturiano Ramón de Campoamor. Aunque inició sus estudios en el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos (Madrid, 1835), optó, finalmente, por dedicarse a las letras y a la política, influido por su admirado Espronceda. En 1837 empezó a escribir versos e inició sus colaboraciones en diversas revistas románticas; tres años después, apareció su primer libro de poemas, rebautizado como Ternezas y flores, al que siguieron los Ayes del alma y Fábulas (1842), así como los poemarios de su madurez Guerra a la guerra (1870), El palacio de la verdad (1871), Cuerdos y locos (1873) o Dies irae (1873), que lo consagraron como poeta.
Al margen de su actividad literaria, Campoamor ocupó diferentes cargos políticos a lo largo de su carrera; fue, entre otras cosas, gobernador de Alicante (1849) y de Valencia (1953), diputado por Santa Cruz de Tenerife (1876) y Madrid (1884), consejero de Estado (1878-1881 y 1884-1888) y senador del reino.