El Occidente asturiano se sitúa de nuevo en el centro de las inversiones estratégicas ligadas a la transición energética. Dos proyectos de almacenamiento hidroeléctrico mediante bombeo reversible previstos en Grandas de Salime y Tineo recibirán cerca de 53 millones de euros procedentes de la segunda convocatoria del programa estatal BORALMAC II, impulsado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
La propuesta de resolución provisional contempla una ayuda de 45 millones de euros para la futura Central Hidroeléctrica de Bombeo Reversible de Grandas de Salime y otros casi 8 millones para el proyecto de bombeo reversible de La Barca, en el concejo de Tineo.
Ambas iniciativas forman parte de una convocatoria estatal destinada a fomentar sistemas innovadores de almacenamiento energético, considerados esenciales para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico en un contexto de creciente penetración de energías renovables.
El Ministerio para la Transición Ecológica decidió ampliar en 75 millones la dotación inicial del programa BORALMAC II debido al elevado volumen de solicitudes recibidas. La convocatoria alcanza así los 165 millones de euros y financiará siete proyectos en todo el país, dos de ellos en Asturias.
Las centrales de bombeo reversible funcionan utilizando dos embalses situados a diferente altura. Cuando existe excedente de energía —por ejemplo, en momentos de alta producción renovable— el agua se bombea al embalse superior. Posteriormente, en momentos de mayor demanda eléctrica, esa agua vuelve a turbinarse para generar electricidad.
En el caso de Grandas de Salime, el proyecto se apoya en el histórico complejo hidroeléctrico del embalse de Salime, una de las grandes infraestructuras energéticas del norte peninsular y símbolo del desarrollo hidroeléctrico del siglo XX en Asturias. La actuación pretende modernizar y adaptar parte de esas capacidades a las nuevas necesidades del sistema eléctrico.
Por su parte, el proyecto de La Barca, en Tineo, se vincula también a infraestructuras hidroeléctricas existentes en la cuenca del Narcea, en una zona con larga tradición energética y minera. La iniciativa busca aprovechar el potencial hidráulico del territorio para incorporar nuevas capacidades de almacenamiento.